25.08.2026 / ESCÁNDALO

Un buque inglés amarró en puerto argentino: qué hay detrás de la operación habilitada por el Gobierno

El petrolero VS Promise, de bandera británica, llegó al Puerto de Ushuaia tras operar en la Cuenca Marina Austral y abrió un nuevo conflicto entre Tierra del Fuego y el Gobierno nacional por la soberanía y la intervención de la terminal. Varias figuras ya consideran al hecho como una provocación y reclaman explicaciones.





Esta mañana la noticia del reclamo fueguino por la presencia de un buque británico en el Puerto de Ushuaia despertó el repudio de varios sectores, desde la administración de Gustavo Melella hasta la de Axel Kicillof. Y es que el principal foco de tensión es la decisión oficial del Ejecutivo de permitir el amarre de dicho navío mientras el mismo puerto permanece intervenido desde principio de año. El propio gobierno provincial reclamó a Javier Milei que la operación resulta “inadmisible” e incompatible con los principios de soberanía.

El buque VS Promise, registrado bajo bandera británica en la Isla de Man, llegó al muelle comercial de Ushuaia este lunes 24 de agosto, después de haber operado en la terminal petrolera de Río Cullen, donde se carga y exporta el crudo producido en la Cuenca Marina Austral. La embarcación, de 228 metros de eslora y con capacidad para transportar más de 500.000 barriles, dejó la monoboya el 13 de agosto y finalmente atracó en Ushuaia a las 7.08 del lunes.

La operatoria abrió además un interrogante sobre la Ley Provincial 852, conocida como Ley Gaucho Rivero, que establece restricciones para la permanencia, el amarre y el abastecimiento de determinados buques de bandera británica en territorio fueguino. La Provincia exige ahora que Nación explique bajo qué criterios políticos, estratégicos y administrativos autorizó el ingreso del petrolero, mientras sostiene que la administración nacional de la terminal contradice los argumentos de soberanía utilizados para disponer su intervención.





El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, calificó la situación como “un hecho inédito” y la ubicó dentro de una serie de episodios que requieren especial atención. Entre ellos mencionó el paso del buque de guerra británico HMS Medway por el Mar Argentino, la instalación de un radar de capitales británicos en la provincia y la inminente exploración hidrocarburífera de la petrolera israelí Navitas en un área cercana al yacimiento Sea Lion, en las Islas Malvinas.

El reclamo fueguino también apunta directamente a la intervención del puerto, dispuesta por el Gobierno nacional a través de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) y judicializada por la Provincia. La administración de Melella sostiene que Nación presentó a Ushuaia como un “activo estratégico” cuya importancia exigía proteger la soberanía argentina, pero ahora permitió que una embarcación británica opere en esa misma terminal, una contradicción que dejaría expuestas otras razones para llevar a cabo dicha intervención. 

El episodio causó rechazo pero no es novedoso: en enero, a días de formalizarse la medida oficial, un avión Boeing C-40 Clipper del Departamento de Defensa de Estados Unidos trasladó hasta Ushuaia a una delegación bipartidaria del Congreso norteamericano, en una visita cuya agenda incluyó reuniones sobre recursos naturales, permisos mineros, minerales críticos y seguridad médica. La nave militar permaneció en la ciudad y el episodio fueguino quedó atravesado por versiones sobre un eventual mayor involucramiento estadounidense en la zona.

El buque VS Promise ya dejó Ushuaia, pero su paso por la terminal dejó encendido un conflicto que, al menos, presionará sobre el Ejecutivo, que al momento brindó detalles escasos y defendió que "no viola ninguna ley".