
La cerveza Corona, fabricada en la Argentina por Quilmes, plantea reducir a la mitad su personal en la planta de Zárate, que había inaugurado durante el gobierno de Alberto Fernández en 2020 con una inversión de USD 5.000 millones y 260 operarios, en el marco de una crisis que explican a partir de la apertura de "importaciones indiscriminada" y la caída abrupta en las ventas.
Sucede en medio de la sanción de la reforma laboral en la Cámara de Diputados y tras lo sucedido con el anuncio de cierre de la emblemática Fate, empresa nacional de neumáticos con 80 años de vida.
La empresa Cervecería Argentina Sociedad Anónima (CASA, ex Isenbeck) decidió implementar un nuevo plan de retiros voluntarios para reducir a casi la mitad del personal. "Estamos viviendo un panorama estructural que nos está arrastrando a todos", alertan desde el gremio y aseguran que los retiros se deben a la "caída de consumo" y la "importación indiscriminada" de productos.
"Comenzó hace un par de años, cuando empezamos a ver la caída del consumo de cerveza. No solo en nuestra planta, sino a nivel nacional. También acompañó la política indiscriminada de importaciones, que impulsó el Gobierno nacional", dijo el secretario general del sindicato de la planta de Zárate, Horacio Romero, según citó el portal LPO.
La planta tenía inicialmente con 260 operarios, en 2020 y hasta la llegada de Javier Milei al gobierno. Hoy ya redujo esa nómina a 140 y el acuerdo que la empresa alcanzó con el gremio de los cerveceros contempla sumar 60 retiros voluntarios, con lo que solamente quedarían 80 trabajadores.
Durante el segundo semestre de 2025 ya se había ejecutado algunos despidos, en medio de un desplome de ventas que, según fuentes gremiales, merodeó el 45% durante el año pasado, lo que empujó a paralizar la producción a la fábrica central de Quilmes.
La merma en el consumo, producto del ingreso de productos de otros países a precios muy baratos, quedó en evidencia en la molienda e industrialización de cebada cervecera, que tuvo una caída del orden del 17%.
En el sindicato señalaron que el acuerdo de retiros voluntarios se dio ante la posibilidad de freno de la producción y cierre de la planta. Es decir, tuvieron que aceptar el mal menor.
Romero denunció la importación "indiscriminada" y refirió "una baja importante del consumo de cerveza" como los factores centrales de la crisis del sector.
Según un informe del Centro de Investigación en Negocios y Exportación (Cien) realizado a partir de estadísticas del Indec, la importación de cervezas aumentó un 293% en el primer trimestre de 2025. Esto quiere decir que de cada 100 unidades de cerveza importada que ingresaba en el pasado, ahora entran 400.
En el caso de la planta donde se fabrica la cerveza Corona - de las que más eligen los argentinos cuando pueden elegir según la calidad del producto -, de los tres turnos con los que operaba esta planta, solo se mantendrá activo uno, con la línea de producción de vidrio no retornable. "La idea es seguir manteniendo el envasado de cerveza con una dotación más acotada", admitió Romero a medios locales.