El dólar oficial encadenó su cuarta jornada consecutiva a la baja y tocó mínimos que no se veían desde noviembre, en un contexto de relativa calma cambiaria que el Gobierno celebró como señal de confianza. La dinámica estuvo impulsada por una mayor afluencia de dólares que permitió absorber las compras oficiales sin generar tensiones inmediatas sobre la demanda.
En el mercado mayorista, la divisa cerró en $1.406, con una baja diaria de $10, profundizando el descenso iniciado la semana pasada. La cotización quedó así un 12,4% por debajo del techo de la banda cambiaria vigente, un margen que se amplió gracias a la intervención sostenida y a la menor presión compradora en el mercado oficial.
Los contratos de dólar futuro también operaron en baja, con retrocesos de hasta 1,7%, reflejando expectativas de continuidad en el esquema actual. El mercado proyectó un tipo de cambio mayorista de $1.426 para fines de febrero y de $1.788 hacia diciembre, cifras que mostraron un sendero de devaluación administrada y sin sobresaltos en el corto plazo.
En el segmento minorista, el dólar del Banco Nación se vendió a $1.425, mientras que el promedio del sistema financiero se ubicó en $1.435,45. En paralelo, las cotizaciones financieras acompañaron la tendencia descendente: el MEP y el contado con liquidación registraron bajas, al igual que el dólar blue, que se ofreció en torno a los $1.425.
Desde el frente de las reservas, el Banco Central de la República Argentina extendió su racha compradora y acumuló casi 500 millones de dólares en lo que va de febrero. Aunque el dato fue presentado como fortaleza, volvió a quedar atado a un escenario de corto plazo, condicionado por la entrada de divisas y por una estrategia que, por ahora, evitó el conflicto cambiario pero no despejó las dudas de fondo sobre su sostenibilidad.