La polémica se desató a partir de una nota periodística de Ámbito que daba cuenta de una supuesta adquisición de submarinos a la empresa francesa Naval Group. La respuesta del Gobierno llegó a través de la Oficina de Respuesta Oficial, que calificó la información como “falsa” y sostuvo que no existe ningún contrato ni compra en curso, sino apenas evaluaciones técnicas realizadas por la Armada Argentina.
En el extenso descargo oficial, el organismo aclaró que solo se avanzó en estudios técnicos sobre posibles modelos —entre ellos los Scorpene franceses y los 209 NG alemanes— y que lo único firmado fue una carta de intención con Francia para iniciar consultas, sin compromisos comerciales. “Una carta de intención no es un contrato”, remarcaron desde la cuenta oficial, en un mensaje dirigido explícitamente contra el periodista autor de la nota.
Sin embargo, el desmentido quedó rápidamente en entredicho cuando el diario Ámbito difundió un video en el que se escucha al propio Javier Milei afirmar: “Estamos comprando submarinos”. El registro audiovisual, correspondiente a una entrevista previa, contradijo de manera directa la versión difundida horas antes por la Oficina de Respuesta Oficial.
"Tenemos una excelente relacion con Francia, estamos comprandoles submarinos", dijo.
El episodio volvió a poner bajo la lupa el funcionamiento del dispositivo comunicacional del Gobierno, que en las últimas semanas multiplicó desmentidas públicas a periodistas y medios, incluso cuando existen declaraciones previas del propio Presidente que van en sentido contrario. La secuencia alimentó críticas sobre la improvisación, la falta de coordinación interna y el uso del aparato oficial para desacreditar información que luego queda desmentida por los propios archivos del poder.