09.02.2026 / POLEMICA

La lista de los periodistas que Milei detesta: cómo fue la actividad de la Oficina de Respuesta Oficial


Desde su llegada a la Casa Rosada, Javier Milei convirtió el ataque al periodismo crítico en una política permanente. A través de insultos, descalificaciones públicas y ahora con la activación de la llamada Oficina de Respuesta Oficial, el Presidente profundizó una escalada contra comunicadores a los que acusa de mentir, operar en su contra o responder a intereses económicos y políticos ajenos a su gobierno.




El propio Javier Milei fue construyendo una lista de adversarios mediáticos a partir de entrevistas, discursos y publicaciones en redes sociales. En ese esquema, cualquier cobertura crítica es presentada como una operación deliberada y el periodismo es reducido, en su narrativa, a una maquinaria de “mentiras” y “ensobramiento” que él dice enfrentar en nombre de la verdad.

De acuerdo a un relevamiento de la Revista Noticias, entre los blancos más reiterados aparece Luis Novaresio, a quien Milei acusó de llevar adelante un “ataque sistemático” y de no tolerar opiniones contrarias. En febrero de 2026 lo señaló por supuesta recepción de pauta provincial, lo rebautizó de manera despectiva y lo calificó como “mercenario”. En una línea similar se ubicaron los ataques a María O'Donnell, a quien tildó de “mentirosa” y agravió con insultos de connotación humillante tras editoriales críticas sobre la economía y el rumbo político del Gobierno.

También quedaron en la mira Silvia Mercado, a quien acusó de inventar información para dañarlo, y Joaquín Morales Solá y Jorge Fernández Díaz, a quienes responsabilizó de “operar” en su contra a través de columnas y análisis sobre el estilo presidencial y las decisiones económicas. A esa lista se sumaron Marcelo Bonelli y Marcelo Longobardi, acusados de difundir información falsa y de no reconocer errores en sus coberturas.

El conflicto con Jorge Fontevecchia escaló incluso al plano judicial, luego de que Milei augurara públicamente la quiebra del Grupo Perfil por su línea editorial crítica. Ese episodio marcó un punto de máxima tensión entre el Presidente y un sector del sistema de medios, con denuncias cruzadas y demandas en curso.

La ofensiva presidencial encendió alertas en organizaciones como FOPEA y ADEPA, que advirtieron sobre el impacto de estos ataques en la libertad de expresión. Mientras Milei insiste en que combate al “periodismo ensobrado”, la acumulación de agravios, insultos y mecanismos oficiales de señalamiento expuso una estrategia de disciplinamiento que tensionó como pocas veces la relación entre el poder político y la prensa en democracia.