Tras una reunión de más de dos horas de su Consejo Directivo, la Confederación General del Trabajo resolvió movilizarse el próximo miércoles frente al Congreso para rechazar la reforma laboral impulsada por el Gobierno. La concentración comenzará al mediodía, en simultáneo con el inicio del debate del proyecto oficial en el Senado, como parte de una estrategia de presión sindical frente al avance de la iniciativa.
La decisión fue adoptada en la sede de Azopardo 802 luego de un intenso intercambio interno, en el que el triunvirato propuso avanzar con una movilización y distintos sectores plantearon alternativas más duras, como un paro de 12 horas impulsado por los gremios del transporte o incluso una huelga de 48 horas, opción que no logró consenso.
Durante el encuentro también se expresó la postura de sindicatos que reclamaron facilitar la participación de los trabajadores mediante ceses de actividades y encuadrar la protesta dentro de un plan de lucha más amplio, mientras que el sector dialoguista de la central insistió en mantener abiertas las negociaciones para introducir cambios al texto que impulsa el Ejecutivo.
Finalmente, la conducción cegetista resolvió avanzar con la movilización sin convocar a un paro general, aunque habilitó a cada sindicato a disponer medidas de fuerza parciales para permitir la asistencia a la concentración del 11 de febrero.
Previamente, la CGT había tomado contacto con gobernadores y dirigentes provinciales para intentar frenar o modificar el proyecto que el Ejecutivo busca aprobar antes de fin de mes. En ese marco, desde la central obrera ratificaron su rechazo al contenido de la iniciativa y advirtieron sobre su impacto en los derechos laborales, al tiempo que anticiparon que la estrategia sindical seguirá combinando la presión en las calles con gestiones políticas durante el debate parlamentario.