El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se reunió este jueves con el ministro de Defensa, Carlos Presti, para avanzar en la incorporación de nuevos blindados para el Ejército y equipamiento destinado a las Fuerzas Armadas. El encuentro se desarrolló en la Ciudad de Buenos Aires y fue presentado por el Gobierno como parte de una estrategia de fortalecimiento del área de defensa.
Tras la reunión, Adorni calificó el intercambio como una “gran reunión” y sostuvo que el objetivo central fue “jerarquizar” a las Fuerzas Armadas y “engrandecer” a la Nación. El mensaje oficial volvió a poner el acento en la inversión en material bélico como señal política, en línea con el perfil que la administración nacional busca imprimirle al área.
Sin embargo, el anuncio se dio en un contexto adverso para la propia cartera de Defensa. La Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) atraviesa un conflicto sensible ante la posible descentralización del manejo de recursos y prestaciones, una situación que genera preocupación entre efectivos y retirados por el impacto directo en la cobertura de salud.
Desde la Jefatura de Gabinete indicaron además que las incorporaciones continuarán durante todo 2026, incluyendo la llegada de aeronaves F-16, “en el marco del fortalecimiento de las capacidades de defensa”. Mientras tanto, persisten los reclamos internos por salarios, condiciones laborales y acceso a servicios básicos, que contrastan con la puesta en escena oficial centrada en la compra de equipamiento militar.