La rúbrica del entendimiento fue confirmada por el canciller Pablo Quirno, tras un encuentro con autoridades de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos. A través de sus redes sociales, el funcionario celebró el acuerdo y agradeció al equipo norteamericano por “construir juntos este gran acuerdo”.
El convenio apunta a profundizar el intercambio bilateral y a fomentar la llegada de capitales estadounidenses, en sintonía con la política exterior del Gobierno, marcada por un alineamiento explícito con Washington y el abandono de esquemas de integración regional que priorizaban el desarrollo industrial y el mercado interno.
Desde el oficialismo, el acuerdo fue presentado como una señal de previsibilidad y apertura económica, aunque sin precisiones sobre los alcances concretos del entendimiento ni sobre sus eventuales impactos en sectores sensibles de la economía local, como la producción nacional y el empleo.
“La Argentina será próspera”, afirmó Quirno tras la firma, en un mensaje que resume el discurso optimista del Gobierno frente a un escenario de fuertes ajustes internos y creciente dependencia de decisiones tomadas fuera del país.