17.01.2026 / CIERRE DE EMPRESAS

Desde la era Milei, la industria perdió más de 270.000 puestos de trabajo

Pese al repunte de la actividad y del PBI, los datos oficiales muestran una fuerte contracción del empleo y del entramado empresario industrial durante los primeros dos años de gestión. Textil, metalurgia, construcción y automotriz concentran el mayor impacto.





Si bien, la economía exhibe señales de crecimiento agregado durante el gobierno de Javier Milei, dichas cifras no se traducen en una mejora del entramado productivo, ya que en los primeros dos años de la administración se registró una fuerte pérdida de empleadores y de puestos de trabajo industriales, con impacto directo en sectores clave de la economía real.

Según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) a octubre de 2025, en ese período se dieron de baja 21.046 empleadores, un proceso que derivó en la desaparición de más de 270.000 puestos de trabajo registrados, en un contexto marcado por la apertura comercial, la caída del consumo interno y la ausencia de políticas sectoriales activas.

Uno de los rubros más afectados fue la industria textil y de la indumentaria, donde se cerraron 523 empresas en toda la cadena productiva y se perdieron casi 17.700 empleos formales en dos años, con fuertes retrocesos en segmentos como ropa interior, indumentaria deportiva y tejidos de punto, de acuerdo con datos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria.

El deterioro también alcanzó a la metalurgia, que registró una caída interanual de la actividad del 4,6% en octubre de 2025 y un retroceso del empleo del 2,9%, mientras que más del 80% de las empresas anticipó que mantendrá o reducirá su dotación de personal, sin expectativas claras de recuperación en el corto plazo.

La construcción fue otro de los sectores más golpeados tras el freno de la obra pública nacional, con una baja del 8,3% en la cantidad de empleadores y la pérdida de al menos 74.000 puestos de trabajo formales, cifra que se eleva a unos 120.000 si se contemplan trabajadores subcontratados, según estimaciones sectoriales.

En la industria automotriz, la caída de la producción y de las exportaciones profundizó el escenario de fragilidad, con cierres de plantas, reducción de líneas productivas y una creciente sustitución por vehículos importados, lo que derivó en la pérdida de capacidades industriales acumuladas durante décadas y dejó en evidencia que la recuperación macroeconómica convive con un proceso sostenido de deterioro del empleo y del aparato productivo.