14.01.2026 / POLEMICA

Pese a que la brecha con el exterior sigue alta, Adorni celebró ''el fin de los aranceles'''


El vocero presidencial destacó la eliminación del impuesto a la importación de teléfonos móviles y prometió “mejores precios para todos”, aunque la brecha con países vecinos continúa siendo significativa y el impacto real en el bolsillo todavía genera dudas.








El jefe de Gabinete, **Manuel Adorni**, destacó la eliminación del arancel de importación para teléfonos celulares, una medida que entró en vigencia a partir de este jueves. El funcionario celebró la decisión del Gobierno y aseguró que implicará una baja de precios para los consumidores, en línea con el discurso oficial de desregulación y reducción de impuestos.

“A partir de mañana, los aranceles de importación de celulares pasarán a ser del 0%. Menos impuestos, más competencia y mejores precios para todos. Dios bendiga a la República Argentina”, publicó Adorni en sus redes sociales, en un mensaje que buscó presentar la medida como un alivio directo para los usuarios, en un contexto de fuerte deterioro del poder adquisitivo.

La quita total del arancel fue establecida a través del Decreto 333/2025, publicado en mayo del año pasado, que dispuso una reducción progresiva del impuesto hasta su eliminación completa. Según el texto oficial, la medida apunta a mejorar la oferta, reducir precios y promover la inclusión digital y el desarrollo tecnológico, aunque no contempla mecanismos de control sobre la formación de precios en el mercado interno.

Sin embargo, las comparaciones de valores muestran que la brecha con el exterior sigue siendo muy elevada. En modelos de alta gama, los precios en Argentina duplican —y en algunos casos superan— los valores de referencia en Paraguay, incluso antes de impuestos. La diferencia persiste aun con la eliminación del arancel, lo que expone el peso de otros factores como márgenes comerciales, costos internos y la falta de regulación efectiva.

Mientras el Gobierno celebra la medida como un éxito de su política económica, el impacto concreto en los precios finales todavía aparece como una incógnita. En un escenario de consumo retraído, la eliminación de aranceles vuelve a poner en debate si las desregulaciones anunciadas se traducen realmente en beneficios para la mayoría o si terminan consolidando un mercado con precios elevados y escaso control estatal.