La inflación mundial se ubicó cerca del 4,2% durante 2025, de acuerdo al último informe de Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional, pese al impacto que generaron los aranceles impulsados por Estados Unidos y a un escenario internacional todavía condicionado por tasas de interés elevadas. En ese marco, la Argentina volvió a destacarse negativamente.
Según el organismo, el país se ubicó en el sexto puesto del ranking de inflación prevista para 2025, con una tasa del 41,3%, y quedó así dentro del grupo de las diez economías con mayor suba de precios a nivel global. El dato reflejó el impacto persistente de un modelo económico basado en el ajuste fiscal, la liberalización de precios y la caída del consumo interno.
Por encima de la Argentina aparecieron economías atravesadas por fuertes crisis políticas, sociales o humanitarias, como Irán, Sudán, Zimbabue, Sudán del Sur y Venezuela, esta última con una inflación proyectada del 269,9%. El contraste volvió a exponer el deterioro del entramado productivo y social argentino frente a países que atravesaron conflictos armados o sanciones internacionales.
En el otro extremo, las principales economías del mundo mostraron registros inflacionarios significativamente más bajos. China prácticamente no tuvo inflación en 2025, mientras que Francia, Italia y Alemania cerraron el año con índices cercanos o por debajo de sus metas oficiales. Estados Unidos, en tanto, finalizó el año con una inflación del 2,7%, con una proyección a la baja para 2026.
De cara al próximo año, el FMI anticipó una nueva desaceleración de la inflación global, que descendería al 3,7%. Sin embargo, para la Argentina el desafío siguió siendo estructural: recomponer ingresos, frenar la inercia inflacionaria y salir de un esquema que, aun con precios “contenidos”, profundizó el encarecimiento en dólares y el ajuste sobre la vida cotidiana.