El contrato de maíz más activo en la Bolsa de Chicago cayó 5,4% y se ubicó en 166,53 dólares por tonelada, alcanzando los valores más bajos desde el 10 de noviembre. Analistas del mercado señalaron que la magnitud de los stocks sorprendió a los operadores y profundizó la tendencia bajista que ya se venía observando en las últimas semanas.
La presión vendedora también se trasladó al complejo sojero. Los futuros de la soja retrocedieron 1,3% y cerraron en 380,20 dólares la tonelada, luego de que el USDA estimara una cosecha mayor a la informada anteriormente y redujera su proyección de exportaciones para la actual campaña. El escenario se vio agravado por el enfriamiento de la demanda china en el marco de la guerra comercial impulsada por Donald Trump.
“Para la soja, el ancla del mercado son las exportaciones”, sostuvo Don Roose, presidente de US Commodities, quien advirtió que “cuando lleguemos al 1 de febrero, nuestras exportaciones van a morir”, en referencia a la competencia de Brasil con precios más bajos. En paralelo, el trigo mostró una baja marginal de 0,1%, a 108,69 dólares, arrastrado por el derrumbe del maíz y la abundancia de oferta global.
El escenario internacional volvió a exponer la volatilidad de los mercados agrícolas y el impacto de las políticas comerciales de las potencias centrales, con efectos directos sobre los precios de los alimentos y las economías productoras.