16.07.2020 / Judiciales

Caso Fabián Gutiérrez: uno de los detenidos confesó que el crimen se produjo en el marco de un plan de robo

Tras semanas del papelón del comunicado de JxC intentando culpar al Gobierno, Facundo Zaeta, hasta ahora principal sospechoso del asesinato del ex secretario de Cristina, admitió que participó de “un plan de seducción” sobre él durante meses "para lograr su atención”. La idea era robarle dinero, pero aseguró que el autor material del crimen fue otro de los detenidos.




Sigue avanzado la investigación por el crimen de Fabián Gutiérrez y, con ese avance, más queda expuesto el papelón y el intento de uso político de lo ocurrido por parte de Juntos por el Cambio y su insólito comunicado para intentar instalar que se había tratado de un asesinato de "extrema gravedad institucional"

Es que quien hasta ahora es el principal sospechoso y detenido por el hecho, Facundo Zaeta, declaró y confesó que el crimen del ex secretario de Cristina Fernández de Kirchner se produjo en el marco de un plan de robo del que él era parte, pero que el asesinato no estaba planeado sino que decidido y ejecutado por otro de los detenidos, Facundo Gómez.

Zaeta admitió que participó de “un plan de seducción” sobre Gutiérrez durante dos meses, que consistió en el envío de “fotos de alto contenido sexual y todo tipo de comentarios para lograr su atención” con el objetivo final de robarle dinero que se supone tenía en su casa. Sin embargo, aseguró que el autor material del crimen fue otro de los detenidos, Facundo Gómez.

“Viendo todo lo que pasó, yo hago la siguiente especulación: Gómez nos utilizó a mí y a Pedro (Monzón) con la idea del robo, y en el lugar decidió matar a Gutiérrez”, declaró Zaeta. “O capaz ya venía él con la idea de matarlo, había una historia entre ellos”, dijo en alusión un negocio de venta de camionetas.

La historia parece ser una de las que tiene a todos los sospechosos de asesinato comprometidos en el hecho y culpándose intencional o espontáneamente entre sí.

Por un lado, Gómez declaró al comienzo de la investigación en una suerte de rol de imputado colaborador y guió al juez Carlos Narvarte hacia el hallazgo del cuerpo de Gutiérrez, enterrado junto a una cabaña que él mismo alquilaba. Se cree que ya tenía la idea de ayudar para mejorar su situación. Monzón, en tanto, fue quien también guió al magistrado en una reconstrucción de los hechos por distintos puntos de El Calafate.

Facundo Zaeta
Facundo Zaeta


Ambos acusaron a Zaeta de ser el autor del asesinato, que ocurrió en la casa del propio Gutiérrez. La autopsia indicó que la causa de la muerte fue la asfixia mecánica provocada con la utilización de un cable, previo al ejercicio de torturas en las que habrían participado varias personas. Esto desarma la idea de los tres imputados de "limpiarse" y señalar a otro/s. El ex auxiliar de CFK tenía golpes en la cabeza, cuatro puñaladas en la garganta, además de cortes en el tórax y heridas en las muñecas.

A Zaeta lo complica como posible autor o partícipe del homicidio que tenía las manos hinchadas al momento de su detención, y marcas en el cuerpo. En la indagatoria, que entregó por escrito con su abogado, Carlos Telleldín, admitió que le dio dos golpes en la mandíbula a Gutiérrez apenas entraron a su casa, ya que practica boxeo. Se desmayó, intentó atarlo con precintos que se rompían, y lo amarró con sogas. Su versión dice que quien finalmente le causó la muerte fue Gómez. Su relato saltea los cortes en la garganta, que se efectuaron con un cuchillo de la casa del propio Gutiérrez.

El joven contó que Gutiérrez lo había contactado cuatro meses antes por WhatsApp “con intenciones sexuales” y diciéndole que le gustaban “los jovencitos”. Pasaron a comunicarse por Telegram y a conocerse. Un día estaba en la cabaña de Gómez, con quien tiene una relación “de años”, donde “cultivaba marihuana y vendía droga”. Ese día Gómez, según el relato de Zaeta, advirtió en su celular que estaba en contacto con Gutiérrez y le dijo: “estás de novio con un millonario”. Luego Gómez le propuso “un negocio”, con un favor mediante, y bajo promesa de que lo protegería.

“Me dijo que tenía que juntarme con Fabián Gutiérrez, seducirlo para concertar un encuentro sexual, luego reducirlo, y taparle los ojos para robarle. Que si lo hacía iba a ser una persona muy rica y que nadie en Calafate me iba a hacer nada, porque Gutiérrez siempre andaba con mucha plata y tenía en su casa millones de dólares. Me dijo que si no llegaba a ayudarlo en este negocio, me podía traer problemas. Que en ese encuentro solo nos íbamos a quedar con el dinero, que nadie iba a salir lastimado”, señala el texto de la indagatoria. Lo que Gómez le planteaba era que se llevarían “el dinero negro que tenía Gutiérrez de la corrupción” y que su razonamiento era que no podría denunciarlos porque era “plata en negra”.

La secuencia descripta por Zaeta indica que después de golpearlo le tapó los ojos, y llamó a Gómez, quien al instante llegó con Monzón. Gómez comenzó a hablarle a Gutiérrez con la voz distorsionada, preguntándole donde tenía la plata y con amenazas de matarlo. “No sé de qué dinero me hablan”, respondía Gutiérrez según Zaeta.

“Dale, yo sé que lo tenés, a mí no me vas a mentir, nos conocemos”, le decía Gómez, siempre en esta versión. Como el ex secretario de CFK no respondía, Gómez y Zaeta fueron a la planta alta a ver si encontraban dinero. De acuerdo a la investigación judicial, sabían que había por lo menos 25.000 dólares en la casa, por la venta de un vehículo, pero ese dinero desapareció y, de hecho, Zaeta no lo mencionó en su indagatoria. Sí dijo que encontró 90.000 pesos, que los dejaron luego con el cuerpo.

Monzón quedó en la planta baja pero Gutiérrez se zafó y se metió en el baño. Los otros dos escucharon un grito y bajaron. Gómez, contó Zaeta, logró abrir. “Gómez y Monzón lo golpearon varias veces en el cuerpo y lo redujeron nuevamente (…) Gómez trae una piedra del patio de atrás de la casa y se la da en la cabeza varias veces (una piedra de grandes dimensiones), casi hasta reventarle la cabeza, no tranquilo con eso, agarró la soga y se la pasa alrededor del cuello ahorcándolo”, sostuvo al detallar el asesinato.

“Me asusté muchísimo, mi único fin era sacarle el dinero, no dejarlo sin vida a Gutiérrez”, enfatizó. “Gómez –continuó– nos dice que envolvamos el cuerpo con una alfombra y lo subamos a la camioneta, que después él se iba a ocupar de todo y que sus contactos nos iban a limpiar”. Zaeta contó cómo siguieron obedientemente sus instrucciones, limpiaron el lugar y se deshicieron del cuerpo, la piedra y todo lo que habían utilizado. “Yo me voy, háganse cargo. Si hacen las cosas bien mañana mi gente los cuida”, aseguró que dijo Gómez.

Según Zaeta, Monzón y Gómez pactaron acusarlo a él. Pero su teoría es que Monzón fue engañado, igual que él mismo, y declaró en su contra por temor. “Fuimos engañados por Gómez, con la idea de ir y que Gutiérrez tenía millones de dólares. Pero entiendo que Gómez tenía otras intenciones por lo que hizo en ese momento, dando muerte a Gutiérrez de forma sorpresiva y atroz. También me llamó la atención que en ese momento nos diga que nos llevemos la tele y el equipo de música”, dijo. 

Zaeta desvinculó a su hermano Agustín, también detenido, lo que coincide con la pesquisa, que encontró huellas de solo tres personas en la casa de Gutiérrez. La descripción general del hecho de Zaeta coincide con la que hay en la causa hasta ahora, aunque habrá que ver qué papel tuvo cada uno: se trató de un asesinato sin planificación aparente tras un intento de robo, algo lejano a una especulación con absurdas connotaciones políticas, como pretendió un sector de la oposición para vincular el asunto a la ex presidenta.