El derecho de las personas de ascendencia africana a regresar al continente de sus antepasados comenzó a ocupar un lugar central en el creciente movimiento internacional que reclama reparaciones por la esclavitud y el colonialismo. Ghana busca avanzar en esa dirección con nuevas herramientas legales que faciliten la residencia y la ciudadanía para integrantes de la diáspora africana.
El presidente ghanés, John Dramani Mahama, abordó el tema durante una visita a Jamaica realizada este mes, donde sostuvo que la repatriación constituye "un derecho de todas las personas de ascendencia africana". Su planteo apunta especialmente a los descendientes de millones de africanos secuestrados y trasladados por la fuerza hacia América durante siglos de trata transatlántica de esclavos.
La visita coincidió con las celebraciones por la emancipación en Jamaica y con los preparativos del gobierno jamaiquino para presentar en Reino Unido una petición vinculada con su reclamo de reparaciones por la esclavitud británica.
Ghana analiza una ley para facilitar el retorno
Ghana cuenta desde 2000 con una Ley de Derecho de Residencia que permite a determinadas personas de ascendencia africana solicitar autorización para vivir y trabajar en el país sin necesidad de visa.
Mahama anunció ahora que su gobierno estudia una nueva ley de retorno que permita establecer mecanismos específicos de residencia y ciudadanía para integrantes de la diáspora africana. La iniciativa busca transformar en política pública una reivindicación que durante décadas estuvo presente principalmente en movimientos panafricanistas y rastafaris.
El planteo fue recibido favorablemente por organizaciones caribeñas que impulsan reparaciones. La repatriación y el reasentamiento forman parte de los diez puntos incluidos en el programa de justicia reparadora elaborado por la Comisión de Reparaciones de la Comunidad del Caribe (Caricom).
Para estos movimientos, además, el concepto de retorno no supone necesariamente que millones de descendientes de africanos deban trasladarse físicamente al continente. También comprende la posibilidad de recuperar ciudadanía, vínculos culturales, identidad y relaciones económicas con sociedades de las que sus antepasados fueron separados por la fuerza.
Las reparaciones por la esclavitud ganan espacio internacional
El debate forma parte de una discusión más amplia sobre las reparaciones que antiguas potencias coloniales, particularmente Reino Unido, deberían afrontar por su participación en la esclavitud y el tráfico transatlántico.
En Jamaica, la discusión tiene una dimensión especialmente relevante. Las autoridades del país preparan una petición dirigida al rey Carlos III para obtener orientación jurídica respecto de su reclamo de reparaciones al Reino Unido.
La reivindicación del retorno a África, sin embargo, tiene una historia mucho más extensa. Durante los siglos XVIII y XIX existieron procesos de repatriación de africanos liberados hacia Sierra Leona y Liberia, mientras que durante el siglo XX el panafricanismo convirtió el regreso al continente en uno de sus principales objetivos políticos.
El dirigente jamaiquino Marcus Garvey colocó la "redención africana" y la repatriación en el centro de su proyecto político. Décadas después, el movimiento rastafari retomó esa tradición y convirtió el regreso a África en uno de sus principios fundamentales.
La escritora y activista cultural jamaiquina Barbara Blake Hannah explicó que para el rastafarismo las reparaciones estuvieron históricamente vinculadas con la posibilidad concreta de financiar ese regreso. Otros referentes del movimiento reparador sostienen que la restitución también debe permitir reconstruir los vínculos culturales, lingüísticos, religiosos y económicos destruidos por siglos de esclavitud y colonialismo.
El derecho al retorno empieza a convertirse en política de Estado
El caso de Ghana muestra que una reivindicación histórica de los movimientos panafricanistas comienza a ingresar en la agenda de los gobiernos. El país ya desarrolló durante los últimos años distintas iniciativas destinadas a acercar a integrantes de la diáspora y ahora analiza ampliar las posibilidades legales de residencia y ciudadanía.
La discusión incorpora así una nueva dimensión al reclamo internacional de reparaciones. Además de las compensaciones económicas y el reconocimiento de los daños provocados por la esclavitud, los movimientos caribeños plantean que la reparación debe contemplar la reconstrucción de los vínculos entre África y los descendientes de quienes fueron expulsados del continente por la fuerza.