Yemen enfrenta su mayor riesgo de regresar a una guerra a gran escala desde la tregua negociada por Naciones Unidas en 2022, advirtió el enviado especial de la ONU para el país, Hans Grundberg. La advertencia llegó en medio de una intensificación de los enfrentamientos entre los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, y las fuerzas vinculadas al gobierno reconocido internacionalmente y apoyado por Arabia Saudita.
Ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Grundberg señaló que la actividad militar aumentó en distintos frentes y reclamó una desescalada inmediata para evitar que los enfrentamientos deriven nuevamente en un conflicto generalizado. Los últimos ataques hutíes en Marib, Hadramaut y Mocha dejaron víctimas tanto entre las fuerzas militares como entre la población civil.
"Yemen enfrenta la amenaza más seria de un regreso a una guerra a gran escala desde la tregua alcanzada con mediación de Naciones Unidas en 2022", advirtió el diplomático.
Los ataques hutíes y el riesgo de una escalada regional
La preocupación de Naciones Unidas no se limita a los enfrentamientos dentro del territorio yemení. Grundberg alertó además sobre la reanudación de los ataques hutíes contra embarcaciones comerciales que navegan por el Mar Rojo y el golfo de Adén.
Según el enviado especial, esas operaciones aumentan el riesgo de involucrar nuevamente a Yemen en una confrontación regional más amplia, en momentos en que las rutas comerciales y energéticas de Medio Oriente atraviesan fuertes tensiones.
El diplomático reclamó a las partes "moderación inmediata" y sostuvo que resulta necesario avanzar hacia un alto el fuego sólido que permita retomar un proceso político. Pese al deterioro de las condiciones de seguridad, Grundberg consideró que una salida negociada todavía es posible, aunque advirtió que la actual escalada amenaza los avances alcanzados desde 2022.
El conflicto yemení comenzó a profundizarse en 2014, cuando los hutíes tomaron la capital, Saná, y expulsaron al gobierno reconocido internacionalmente. Al año siguiente, una coalición encabezada por Arabia Saudita intervino militarmente para respaldar a las autoridades yemeníes.
La guerra dejó decenas de miles de muertos y provocó una de las mayores crisis humanitarias del mundo. En 2022, una tregua negociada por Naciones Unidas permitió reducir significativamente los combates a gran escala, aunque no derivó en un acuerdo político definitivo.
La crisis alimentaria: 6 millones de personas en situación de emergencia
El deterioro militar ocurre mientras la situación humanitaria vuelve a agravarse. El jefe humanitario de Naciones Unidas, Tom Fletcher, informó al Consejo de Seguridad que más de la mitad de los habitantes de Yemen atraviesan actualmente inseguridad alimentaria aguda.
Dentro de ese universo, unos 6 millones de personas se encuentran en el nivel de "Emergencia", una categoría de privación extrema de alimentos que se ubica inmediatamente antes de las condiciones asociadas con una hambruna.
La prolongación de la guerra afectó durante más de una década la economía yemení, la infraestructura, los servicios públicos y el abastecimiento de alimentos. La situación se ve agravada por las dificultades de las organizaciones internacionales para mantener sus operaciones humanitarias en distintas zonas del país.
La ONU reclama la liberación de su personal detenido
Grundberg y Fletcher también volvieron a exigir la liberación del personal humanitario detenido por las autoridades hutíes. Actualmente permanecen privados de su libertad 73 trabajadores de Naciones Unidas, además de integrantes de organizaciones no gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil y misiones diplomáticas.
La ONU reclama desde hace meses su liberación inmediata e incondicional y advierte que las detenciones dificultan todavía más las tareas de asistencia a una población que depende ampliamente de la ayuda internacional.
Al mismo tiempo, Grundberg informó que continúan las negociaciones para concretar la liberación de más de 1.600 personas detenidas en relación con el conflicto. Sin embargo, reconoció que los preparativos avanzan lentamente.
El enviado de Naciones Unidas insistió en que ese intercambio podría convertirse en una medida de construcción de confianza entre las partes. El objetivo inmediato de la ONU es impedir que el incremento de las operaciones militares destruya el frágil escenario surgido después de la tregua de 2022 y vuelva a sumergir a Yemen en una guerra abierta.