China profundizará durante los próximos cinco años su estrategia para extender el uso internacional del yuan y fortalecer los sistemas de pagos transfronterizos en su moneda. El Banco Popular de China (PBOC) incluyó esos objetivos entre las prioridades de su plan para el período 2026-2030, en momentos en que Beijing busca consolidarse como potencia financiera global y reducir su dependencia de los canales dominados por el dólar estadounidense.
El banco central presentó los lineamientos de su plan de reforma y desarrollo para el 15° Plan Quinquenal de China, que estará acompañado por nueve planes de acción específicos. Entre sus principales objetivos aparece ampliar el papel del yuan en el comercio, las inversiones y el financiamiento internacionales, además de continuar desarrollando los mercados offshore de la moneda china.
La iniciativa se inscribe además en las recientes medidas de Beijing para reforzar el papel de Shanghái como centro financiero internacional y ampliar la infraestructura que permita realizar operaciones globales directamente en yuanes.
China busca ampliar los pagos internacionales en yuanes
Uno de los puntos centrales de la nueva hoja de ruta será el fortalecimiento del sistema de pagos transfronterizos en yuanes. El PBOC señaló que pretende construir una estructura más amplia y con distintos niveles, capaz de acompañar el crecimiento del uso internacional de la moneda.
La internacionalización del yuan forma parte desde hace años de la estrategia financiera china. Su avance permitiría que una mayor proporción del comercio exterior, las inversiones y las operaciones financieras vinculadas con China puedan concretarse sin recurrir necesariamente al dólar como moneda intermediaria.
El proceso todavía está lejos de desplazar a la moneda estadounidense como principal divisa internacional, pero Beijing viene construyendo gradualmente una infraestructura financiera alternativa y ampliando los mercados donde empresas, bancos y gobiernos pueden operar directamente con yuanes.
Una señal de ese avance apareció en junio. Una encuesta del Bank of China reveló que más del 95% de las empresas extranjeras consultadas esperaba mantener o incrementar sus liquidaciones transfronterizas en yuanes durante los siguientes doce meses. En concreto, el 34,5% proyectaba aumentar esas operaciones y otro 61,4% esperaba mantenerlas sin cambios.
Deutsche Bank, una nueva puerta del yuan en Europa
Otro paso significativo llegó esta semana en Europa. El Banco Popular de China designó al Deutsche Bank como banco de compensación en yuanes en Frankfurt, lo que convirtió a la entidad alemana en el primer banco no chino autorizado para cumplir ese papel en Europa.
La autorización permitirá al banco procesar directamente operaciones de compensación y liquidación en yuanes para compañías e instituciones financieras europeas. Hasta ahora, buena parte de esa infraestructura internacional estaba gestionada por sucursales de los principales bancos estatales chinos.
Para las empresas europeas que comercian con China, el nuevo mecanismo facilita realizar pagos directamente en yuanes y acceder a liquidez en la moneda china sin depender necesariamente del dólar para determinadas operaciones. Deutsche Bank ya tiene presencia en otros importantes centros offshore del yuan, entre ellos Londres, Singapur y Hong Kong.
El movimiento también refuerza el papel de Frankfurt como puente financiero entre China y Europa, en momentos en que Beijing busca extender fuera de sus fronteras la infraestructura necesaria para sostener una mayor utilización de su moneda.
La estrategia china frente al predominio del dólar
La apuesta por el yuan forma parte de una política más amplia de diversificación del sistema financiero internacional. El propio plan del banco central vincula la expansión de la moneda china y de los sistemas alternativos de pagos con las preocupaciones de Beijing por la dependencia de una arquitectura financiera mundial todavía ampliamente basada en el dólar.
China no parte de cero. Además de fomentar los pagos comerciales en yuanes, desarrolló mercados financieros denominados en su moneda y promovió instrumentos como los "panda bonds", títulos en yuanes emitidos en el mercado chino por entidades extranjeras.
La combinación de esos instrumentos muestra que el objetivo no pasa únicamente por incrementar la cantidad de operaciones comerciales realizadas en yuanes. Beijing busca construir gradualmente el ecosistema necesario para que empresas, bancos e inversores internacionales puedan cobrar, pagar, financiarse e invertir utilizando la moneda china.
La designación del Deutsche Bank en Frankfurt y la elevada disposición de las empresas extranjeras a mantener o aumentar sus operaciones en yuanes ofrecen dos señales concretas de esa estrategia. El desafío para China será convertir ese crecimiento en una presencia internacional sostenida capaz de reducir, al menos parcialmente, la centralidad que conserva el dólar en las finanzas mundiales.