Lo que comenzó como una discusión técnica en el plenario de comisiones del Senado por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, terminó en un insólito intercambio gastronómico y político. La protagonista fue Vilma Bedia, senadora de La Libertad Avanza por Jujuy, quien salió al cruce de las críticas de la oposición sobre el consumo de carne de burro.
La chispa se encendió cuando el ex diputado peronista Santiago Igón utilizó la venta de carne de burro como un ejemplo de la crítica situación social. Lejos de esquivar el tema, Bedia defendió el producto con vehemencia: "Usted va a un restaurante de la capital [de Jujuy] y pide bife de burro o llama y es una especialidad. Para la gente europea es un plato fino, no sabemos valorar lo que tenemos", sentenció la legisladora.
Bedia, quien además de senadora es pastora evangélica y docente, insistió en que el burro es un alimento "espectacular" y lamentó que se lo asocie con la pobreza en lugar de verlo como un recurso regional de exportación.
No es la primera vez que Bedia queda en el ojo de la tormenta. En marzo de este año, enfrentó un duro cuestionamiento —incluso desde el propio Poder Ejecutivo— tras revelarse que había contratado a casi una decena de familiares en su despacho, incluyendo a sus tres hijos, hermanos y sobrinos.
En aquella oportunidad, el vocero Manuel Adorni calificó la situación como parte de "las prácticas de la vieja política" que el gobierno prometió combatir.