Ante la inminencia del tratamiento de la reforma laboral en el Senado previsto para el miércoles 11 de febrero, numerosas organizaciones sindicales comenzaron a pronunciarse públicamente en contra del proyecto del Poder Ejecutivo y a coordinar movilizaciones y medidas de fuerza para el día del debate parlamentario, mientras la CGT prepara un encuentro para este viernes con objeto de revisar la estrategia y definir un marco de acción de cara a la próxima semana.
En primer instancia, más de 35 sindicatos nucleados en la CSIRA coincidieron en que el proyecto facilita despidos, debilita la organización sindical y restringe el derecho de huelga, además de poner en riesgo el financiamiento de las obras sociales, en un contexto ya tensionado por los costos del sistema de salud.
A esas expresiones se sumó el sector audiovisual, que cuestionó artículos específicos de la reforma por su impacto sobre los fondos de fomento cultural, y durante una conferencia de prensa reclamó a los senadores que frenen el avance del proyecto. En esa línea, reclamaron que su aprobación “contribuye a la muerte del cine y del audiovisual argentino”.
Con paros, marchas federales y reuniones de urgencia, el mapa sindical se reconfigura en clave de confrontación, mientras el Gobierno minimiza las advertencias y sostiene que cuenta con los apoyos necesarios.
PLAN DE LUCHA
En dicho escenario, distintos sectores impulsan movilizaciones propias, al margen de la central obrera, como la marcha prevista a Córdoba para presionar al gobernador Martín Llaryora, en momentos en que el oficialismo busca respaldo provincial para avanzar con la iniciativa, lo que profundizó el malestar sindical ante la falta de información y de apertura para extender la discusión a los trabajadores.
Ambas CTA resolvieron convocar a un paro nacional con movilización el día en que la reforma laboral llegue al recinto, una medida a la que el titular de ATE, Rodolfo Aguiar, proclamó como “la herramienta más idónea para enfrentar la reforma patronal del Gobierno".
En paralelo, la CGT reunirá este viernes a su Consejo Directivo para definir los próximos pasos. Al momento, el clima interno está cargado de tensión por la pérdida de expectativas en la vía dialoguista, luego de que durante enero no prosperaran gestiones con gobernadores ni señales del Gobierno frente a los artículos más cuestionados del proyecto.