Las fuerzas de seguridad de la Ciudad de Buenos Aires protagonizaron un nuevo episodio de violencia en el espacio público porteño luego de que un efectivo disparara contra Victor Vargas, un hombre que intervenía en una pelea callejera en Constitución, quien permaneció internado con muerte cerebral y murió el pasado miércoles tras varios días de agonía.
El hecho ocurrió el domingo 28 de diciembre por la tarde en el cruce de Salta y Constitución, cuando personal de la Comisaría Vecinal 1C acudió ante una riña entre dos personas en situación de extrema vulnerabilidad, contexto en el que uno de los agentes efectuó al menos tres disparos con su arma reglamentaria, que fue secuestrada de manera preventiva.
Desde organizaciones sociales y de derechos humanos, el caso fue denunciado públicamente como un nuevo episodio de violencia institucional, y la secretaria general de AMMAR, Georgina Orellano, sostuvo que el oficial actuó sin advertencia previa y “sin mediar palabra, le tiró directamente a matar”, además de advertir sobre un patrón de ejecuciones policiales en la Ciudad.
Pese al desenlace fatal, la investigación judicial aún no fue caratulada como homicidio y el Ministerio Público Fiscal mantiene el expediente bajo la figura de “atentado a la autoridad y averiguación de lesiones”, mientras se aguarda la realización de la autopsia y las actuaciones quedaron a cargo de la Policía Federal.
Vargas, oriundo de Formosa, padre de un adolescente y residente en un hotel del barrio, realizaba trabajos informales para subsistir y había dejado de hacerlo como cuidacoches por reiteradas contravenciones, y tras su muerte Orellano remarcó que “no es un exceso, fue una bala a la cara y dos al torso”, al tiempo que denunció que “lo mataron por pobre y marrón”.