Ya pasó un año. La intervención de Scott Bessent llegó cuando el riesgo país alcanzaba los 1.456 puntos básicos, los bonos acumulaban fuertes pérdidas y el Banco Central enfrentaba una fuerte presión cambiaria. “Argentina es un aliado sistémicamente importante de Estados Unidos en América Latina”, sostuvo entonces el funcionario estadounidense, quien aseguró que “todas las opciones para la estabilización” estaban sobre la mesa. El anuncio provocó una inmediata recuperación de los bonos y las acciones argentinas, mientras el dólar retrocedió desde la zona de los $1.515 hasta valores cercanos a $1.430/$1.450.
El respaldo dejó de ser únicamente una promesa el 9 de octubre, cuando el Tesoro estadounidense compró pesos directamente en el mercado cambiario y anunció una línea de swap por hasta u$s20.000 millones con el Banco Central. La Argentina utilizó finalmente u$s2.500 millones de ese mecanismo y devolvió esos fondos en diciembre de 2025, por lo que actualmente no existen desembolsos pendientes correspondientes a aquella operación.
Un año después, el riesgo país se mueve en torno a los 530 puntos básicos, aproximadamente un 63% por debajo del máximo registrado antes del anuncio de Bessent. Sin embargo, el dólar mayorista regresó a niveles nominales similares: este lunes cerró alrededor de $1.514, prácticamente el mismo valor que mostraba antes de la intervención estadounidense. La comparación se produce después de doce meses en los que la inflación argentina avanzó por encima del tipo de cambio, mientras el dólar se mantiene por debajo del techo de la banda cambiaria.
El episodio también expuso el peso que Washington decidió otorgarle a la Argentina dentro de su política regional. El propio Bessent sostuvo recientemente que busca utilizar la capacidad financiera de Estados Unidos como una herramienta de política exterior y volvió a mencionar al gobierno de Milei entre los casos alcanzados por esa estrategia. Mientras el mercado argentino ingresa nuevamente en la antesala de un año electoral, inversores mantienen cobertura cambiaria y cautela frente a posibles episodios de volatilidad.