El Fondo Monetario Internacional relativizó el crecimiento de la morosidad entre los hogares argentinos y sostuvo que, pese al deterioro registrado en los últimos meses, la situación no representa por ahora una amenaza para la estabilidad financiera. La postura fue expresada por la vocera del organismo, Julie Kozack, durante una conferencia de prensa en Washington.
“Estamos siguiendo de cerca el reciente aumento en las tasas de morosidad de los hogares; sin embargo, no consideramos que esto represente un riesgo significativo para la estabilidad financiera del país”, señaló Kozack. La funcionaria argumentó que “básicamente, observamos que el endeudamiento de los hogares en Argentina se mantiene en niveles relativamente bajos: ronda el 8 % del PIB, una cifra inferior a la de muchos otros países de América Latina”.
El FMI también destacó la situación de las entidades financieras. “Constatamos que los bancos cuentan con niveles adecuados de capital y liquidez, y que disponen de provisiones que cubren más del 85% de sus préstamos en mora”, sostuvo la portavoz. De esta manera, el organismo volvió a bajar el tono sobre uno de los indicadores que expone las dificultades de una parte de las familias para afrontar sus compromisos financieros.
Kozack reconoció además que “el sistema bancario del país es bastante reducido” y aprovechó la exposición para insistir con una mayor expansión del crédito. “De cara al futuro, será fundamental profundizar dichos mercados y facilitar mecanismos que permitan canalizar el crédito y el ahorro de los argentinos hacia inversiones y oportunidades de desarrollo”, afirmó.
El pronunciamiento volvió a mostrar el respaldo del FMI al programa económico del gobierno de Javier Milei en la antesala de una nueva instancia de negociación. Kozack confirmó que la próxima misión del organismo “está programada para comenzar la semana del 21 de septiembre para la tercera revisión”, encuentro en el que volverán a estar bajo análisis las metas acordadas, entre ellas la acumulación de reservas.