La Cámara de Diputados sesionará el próximo 26 de agosto para tratar una serie de temas pendientes y claves para el Gobierno nacional. La convocatoria marcará el regreso del recinto después de dos meses sin sesiones y tendrá cinco proyectos en agenda, entre ellos la reforma de la
Carta Orgánica del Banco Central, la actualización de la
ley de Inocencia Fiscal y la
adhesión argentina al tratado internacional de patentes.
El proyecto sobre el
BCRA es uno de los principales objetivos del oficialismo y busca, centralmente, la preservación del valor de la moneda, además de impedir el financiamiento del Tesoro mediante adelantos transitorios, préstamos a las provincias y otros mecanismos. La iniciativa también apunta a reforzar la autonomía de la entidad al establecer que el presidente y sus directores solo puedan ser removidos con una mayoría de dos tercios de ambas cámaras del Congreso.
Otro de los proyectos prioritarios es la nueva versión de
Inocencia Fiscal, que amplía el acceso al Régimen Simplificado de Ganancias a todas las personas humanas y sucesiones indivisas residentes en el país, sin límites de ingresos ni patrimonio, y extiende hasta diciembre de 2027 el plazo para acceder a sus beneficios. A la vez, mantiene las facultades de fiscalización de ARCA y fija en 15% el umbral de “discrepancia significativa” que puede habilitar una revisión de la declaración.
En el temario también aparece la adhesión al
Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), que permitiría unificar y simplificar los trámites para registrar desarrollos argentinos en los 158 países que forman parte del sistema. La incorporación, sin embargo, también genera inquietudes por el posible impacto sobre la industria farmacéutica nacional, ya que un mayor alcance de las patentes extranjeras podría dificultar la producción de medicamentos genéricos y elevar costos para el sistema de salud.
Los dos proyectos restantes funcionan como concesiones del oficialismo a sectores dialoguistas: uno propone reducir del 21% al 10,5% el IVA para la fécula de mandioca, en un gesto hacia Misiones, mientras que el otro establece capitales nacionales simbólicas para distintos rubros en ciudades y provincias.
En este último caso, la iniciativa incorpora pedidos vinculados a espacios como el PRO, la UCR, el MID y Producción y Trabajo, en una agenda que el Gobierno deberá negociar para conseguir los votos necesarios.