El dólar mayorista arrancó este lunes en $1.498 y encadenó así su cuarta jornada consecutiva de subas, mientras el mercado sigue de cerca la evolución de la demanda de divisas. El valor se encuentra todavía por debajo del techo de la banda cambiaria, que cerró la semana en $1.852,73, pero la cercanía con los $1.500 representa un nuevo desafío para la política económica del Gobierno.
En el Banco Nación, el dólar minorista se ubicó en $1.520, mientras que el contado con liquidación (CCL) llegó a $1.583,50 y el MEP a $1.524,30. El dólar blue, por su parte, avanzó hasta los $1.530. La dispersión entre las distintas cotizaciones refleja una presión cambiaria que vuelve a ocupar el centro de la escena financiera.
El dato que genera mayor preocupación es la persistencia de la dolarización de las carteras privadas. Desde la flexibilización del acceso al mercado cambiario en abril de 2025, las personas humanas realizaron compras brutas por 41.118 millones de dólares. Si se incorporan otras transferencias de divisas del sector privado no financiero, el volumen supera los 45.824 millones de dólares.
Durante el primer semestre de 2026, las compras brutas de dólares de los individuos superaron los 14.700 millones, mientras que en junio unas 1,5 millones de personas adquirieron 2.443 millones de dólares y unas 715.000 vendieron 428 millones. La demanda neta alcanzó así los 2.015 millones de dólares, en una señal de que la búsqueda de cobertura continúa firme pese al esquema cambiario vigente.
Con este escenario, el mercado comienza además a incorporar el calendario electoral de 2027 como una posible fuente adicional de presión. La expectativa de una mayor dolarización durante el segundo semestre vuelve a poner a prueba la capacidad del Gobierno para sostener la estabilidad cambiaria, mientras el dólar se acerca a un número que ya funciona como una nueva referencia política y económica: los $1.500.