La CAME informó que las ventas minoristas de las pymes cayeron 3,8% interanual en julio y bajaron otro 2,1% respecto de junio, en términos desestacionalizados. En los primeros siete meses del año, el sector acumuló una caída del 2,7%.
El desempeño del mes estuvo condicionado, entre otros factores, por el final del impulso que había generado el cobro del medio aguinaldo en junio y por el mayor peso de las tarifas de servicios durante los meses de invierno, que redujeron el dinero disponible de las familias y llevaron a priorizar los gastos indispensables por sobre las compras que pueden postergarse.
El deterioro alcanzó a seis de los siete sectores relevados por CAME, con las mayores caídas en
Textil e indumentaria, que retrocedió 5,6% interanual,
Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, que bajó 5,5%, y
Alimentos y bebidas, con una contracción del 5,4%. El único rubro que creció fue Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con una suba del 1%.
La situación también se reflejó en las decisiones de los comerciantes: el 61,5% consideró que no es un buen momento para realizar nuevas inversiones y el 44,5% calificó como desfavorable la situación de su negocio, frente al 43,1% registrado en junio, aunque las expectativas para los próximos doce meses mostraron cierta mejora.
Las expectativas para los próximos doce meses muestran algo más de optimismo: el 42,4% de los comerciantes espera que su actividad mejore, una proporción que aumentó 4,7 puntos porcentuales respecto de junio, mientras que el 46,3% prevé que permanezca sin grandes cambios y el 11,3% anticipa un deterioro.
En paralelo, las promociones bancarias, los descuentos de billeteras digitales y los pagos al contado continuaron funcionando como herramientas para sostener las operaciones, mientras que las ventas online de comercios que también tienen locales físicos crecieron 14,9% interanual, una diferencia que contrasta con la caída general y muestra cómo las pymes buscan alternativas para sostener el nivel de actividad.