
El Gobierno de Brasil ordenó retirar a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y redujo al mínimo la relación diplomática con la Argentina al nivel de encargado de negocios, tras la reciente escalada de tensión por "las reiteradas agresiones de Milei".
La inédita medida implica que el vínculo bilateral ya no contará con un diplomático de carrera al frente de la representación en la capital argentina. "Tuvimos mucha paciencia, no contestamos, pero creemos que la reiteración de ofensas hacia el Presidente hacen inevitable esa decisión", indicaron desde el gobierno brasileño. Por el momento, se desconoce si Argentina actuará en consecuencia y tomará la misma medida.
El detonante del conflicto ocurrió durante la visita del mandatario argentino a Brasil para apoyar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. En ese ámbito, el jefe de Estado argentino calificó a Lula de "ladrón", "presidiario" y "basura socialista", además de atacar al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, a quien denominó "basura calva".
El Gobierno brasileño interpretó estas expresiones como una directa intromisión en sus asuntos internos, exacerbada por ocurrir en territorio propio. A esta postura se sumó la molestia por la defensa pública de Milei hacia Jair Bolsonaro, a quien catalogó como un "amigo injustamente encarcelado", a pesar de la condena de más de 27 años de prisión contra el exmandatario por el intento de golpe de Estado de enero de 2023.
Durante un acto oficial en Brasilia, el jefe de Estado brasileño se refirió al episodio y expresó: "Ustedes vieron la payasada que vino a hacer aquí el presidente de Argentina. Yo no dije nada, porque mi relación es una relación de jefe de Estado a Estado, y me gusta el pueblo argentino".
En su discurso de oficialización de candidatura, el líder del Partido de los Trabajadores advirtió que no tolerará intromisiones externas en la política local. "Quiero decirles que, mientras yo sea presidente, mientras yo esté vivo, nadie de afuera va a meterse en las elecciones brasileñas", afirmó el mandatario, quien además reaccionó con ironía ante la prensa al consultar: "¿Quién es ese tipo?".
Como parte del despliegue diplomático, la Cancillería brasileña convocó a su sede al representante argentino en Brasilia, Daniel Raimondi. El encuentro entre Raimondi y el canciller Mauro Vieira duró aproximadamente 40 minutos y finalizó sin un acuerdo que ponga fin a la tensión bilateral.
El Gobierno rechazó la decisión de Brasil de reducir el nivel de representación diplomática bilateral y retirar a su embajador en la Argentina. A través de un comunicado oficial difundido por la Cancillería, la gestión de Javier Milei calificó la medida como una decisión "unilateral" y sostuvo que responde a motivaciones "puramente ideológicas".
Según informó la cartera en sus redes oficiales, el embajador argentino en Brasil fue convocado por el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, quien le comunicó la decisión del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de rebajar la representación diplomática al nivel de encargados de negocios y solicitar su regreso al país.
En el texto, Cancillería afirmó que "toma nota" de la medida adoptada por Brasil y lamentó que el vecino país continúe "aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas". De esta manera, profundizó el tono crítico hacia la decisión adoptada por el gobierno brasileño en medio de una relación bilateral marcada por fuertes diferencias políticas.
En ese sentido, el Gobierno recordó que, a pesar de los constantes cruces y expresiones políticas entre dirigentes de ambos países en los últimos años, la Argentina siempre optó por la prudencia institucional. El comunicado destacó que, en ningún caso previo, el país convirtió las diferencias políticas en incidentes diplomáticos de esta magnitud, subrayando que "nunca respondimos a una diferencia política con una medida institucional".
Asimismo, la administración nacional lanzó una crítica directa a la conducción política brasileña al afirmar que las relaciones entre Estados deben trascender a los mandatarios. Según la Cancillería, los vínculos internacionales deben responder a los intereses permanentes de los pueblos y no quedar supeditados a las "necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno".
Finalmente, desde el Palacio San Martín reafirmaron que su política exterior continuará enfocada exclusivamente en la defensa del interés nacional y la soberanía. El comunicado concluye asegurando que el Gobierno se mantendrá firme en el mandato conferido por el pueblo argentino, marcando una clara distancia respecto a la decisión tomada por el país vecino en el marco de esta crisis diplomática.