La volatilidad dejó de ser percibida como un episodio pasajero y comenzó a instalarse como una condición permanente de los mercados financieros. El escenario combina tensiones geopolíticas, incertidumbre macroeconómica y riesgos sobre los precios de la energía y las materias primas, lo que llevó a los inversores a modificar sus estrategias y priorizar la preservación del capital por encima de la búsqueda de mayores rendimientos.
El dato surge de la Encuesta Global Investor Insights 2026 de Schroders, elaborada por CoreData Research entre más de 1.000 inversores institucionales y responsables de banca patrimonial de 24 mercados, que administran en conjunto unos u$s72 billones. El 85% anticipa un incremento de la volatilidad en los próximos doce meses y, frente a ese escenario, la diversificación y la protección del capital aparecen como los principales objetivos de inversión, con 84% y 83%, respectivamente.
En Argentina, la mirada es incluso más cautelosa. El 81% de los inversores locales espera una mayor volatilidad durante el próximo año, mientras que el 56% planea incrementar su exposición a activos defensivos o de corto plazo. A su vez, el 48% prevé ampliar la diversificación geográfica de sus carteras. La preocupación se concentra principalmente en una escalada de los conflictos geopolíticos, fuertes movimientos en las materias primas y la energía y una eventual desaceleración de la economía mundial.
La búsqueda de mayor resistencia frente a los shocks también aparece en los objetivos de inversión. En Argentina, el 89% considera a la diversificación una prioridad, cinco puntos por encima del promedio global, mientras que el mismo porcentaje ubica la protección del capital entre sus principales objetivos. En paralelo, la gestión activa gana terreno: a nivel global, el 31% de los inversores prevé trasladar parte de sus activos desde estrategias pasivas hacia estrategias activas y el 85% considera que los gestores activos estarán mejor preparados para atravesar los próximos meses de incertidumbre.
El cambio también alcanza la construcción de las carteras. El 56% de los inversores argentinos analiza de manera conjunta oportunidades entre crédito público y privado, frente al 49% global, mientras los ETF de gestión activa aparecen como otra herramienta para combinar liquidez, flexibilidad y adaptación al riesgo. Así, frente a un escenario internacional cada vez más inestable, los grandes inversores parecen haber elegido una estrategia clara: diversificar, proteger capital y reducir la exposición a los golpes de una economía global atravesada por la incertidumbre.