19.09.2026 / ESTADOS UNIDOS

Elecciones en EEUU: Trump, las encuestas y el fantasma del 6 de enero

A menos de dos meses de las elecciones legislativas, los sondeos muestran una ventaja demócrata. Autoridades electorales ya se preparan para posibles conflictos alrededor del proceso. El antecedente de 2020 y los cuestionamientos de Trump al sistema electoral reabren una pregunta: ¿qué ocurrirá si los republicanos pierden el control del Congreso?



Las elecciones legislativas del 3 de noviembre definirán el control de la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos durante los últimos dos años del actual mandato de Donald Trump. A menos de dos meses de la votación, los principales sondeos nacionales muestran una ventaja del Partido Demócrata en el voto genérico al Congreso, aunque esa diferencia no permite por sí sola determinar el resultado de las distintas carreras estatales y distritales.

Una encuesta de Reuters/Ipsos difundida el 14 de septiembre ubicó a los demócratas con el 44% de las preferencias frente al 37% de los republicanos. El relevamiento de Marquette Law School mostró una diferencia todavía mayor entre votantes probables: 54% dijo que elegiría al candidato demócrata de su distrito y 41%, al republicano. El promedio de Silver Bulletin ubicaba el 16 de septiembre la ventaja demócrata en 7,5 puntos.

En ese escenario, una cuestión comienza a atravesar la recta final de la campaña: no solamente quién ganará las elecciones, sino cómo reaccionará la Casa Blanca ante un eventual resultado adverso. Su comportamiento después de las elecciones presidenciales de 2020, sus reiteradas denuncias sin pruebas de fraude electoral y las iniciativas impulsadas por su gobierno durante este año llevaron a funcionarios responsables de organizar los comicios a prepararse para distintos escenarios de conflicto.

El antecedente del 6 de enero

El punto de referencia inevitable es la elección presidencial de 2020. Trump perdió frente a Joe Biden, pero nunca reconoció que aquella derrota hubiera sido legítima y sostuvo reiteradamente que la elección había sido manipulada.

Las denuncias de fraude generalizado no fueron respaldadas por pruebas capaces de modificar el resultado electoral. Sin embargo, durante las semanas posteriores a la elección Trump y sus aliados intentaron revertir el resultado a través de distintos mecanismos políticos y judiciales.

La secuencia desembocó el 6 de enero de 2021, cuando una multitud de simpatizantes de Trump irrumpió en el Capitolio mientras el Congreso se encontraba reunido para certificar formalmente la victoria de Biden.

Más de cinco años después, el episodio vuelve a formar parte del contexto político de una elección nacional. Trump continúa sosteniendo que las elecciones de 2020 fueron manipuladas. En julio de este año volvió a presentar documentos desclasificados como supuesta evidencia de fraude, aunque una revisión de Associated Press concluyó que esos materiales no demostraban una alteración del resultado electoral.

La democracia estadounidense, en su nivel más bajo en 50 años

La preocupación coincide además con la publicación del informe "The Global State of Democracy 2026", elaborado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional).

El organismo detectó siete retrocesos estadísticamente significativos en Estados Unidos entre 2020 y 2025 y ningún avance equivalente. Entre los indicadores que empeoraron aparecen el acceso a la Justicia, la igualdad económica, la eficacia del Congreso, la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de los partidos políticos y la independencia judicial.

Con excepción de la libertad de los partidos políticos, esos indicadores se encuentran en sus niveles más bajos desde que comenzó la serie de IDEA Internacional en 1975. "El rápido declive de la democracia en Estados Unidos está debilitando la independencia judicial y fragmentando el sistema internacional", afirmó el secretario general de IDEA Internacional, Kevin Casas-Zamora.

El informe atribuye parte del deterioro a lo que denomina "engrandecimiento del Ejecutivo": una concentración creciente del poder federal en la Casa Blanca durante el segundo mandato de Trump.

El voto por correo, otra vez en el centro

Uno de los principales conflictos electorales de este año gira alrededor del voto por correo, una modalidad especialmente relevante en Estados Unidos: casi un tercio de los votos emitidos en las elecciones de 2024 utilizaron este mecanismo.

Trump sostiene desde hace años que el voto postal facilita el fraude, una afirmación para la que no se ha encontrado evidencia de fraude generalizado. Su gobierno intentó modificar el sistema antes de las legislativas mediante nuevas exigencias para los estados y el Servicio Postal.

Entre otras disposiciones, la administración pretendía que los estados proporcionaran información sobre los votantes y utilizaran sobres con códigos de barras aprobados por el Servicio Postal. El USPS podría haberse negado a procesar determinadas papeletas que no cumplieran esos requisitos.

La Corte Suprema rechazó el 14 de septiembre la solicitud del gobierno para poner en marcha las restricciones antes de las elecciones. De esta manera, los estados podrán continuar utilizando los procedimientos de voto postal que ya tenían establecidos.

El fallo resulta especialmente relevante porque la votación anticipada ya comenzó en algunos estados. A diferencia de Argentina, Estados Unidos no tiene un sistema electoral nacional uniforme: los estados administran las elecciones y establecen buena parte de las reglas para registrarse, votar anticipadamente y emitir el sufragio por correo.

Autoridades electorales se preparan para una elección conflictiva

La preocupación excede a dirigentes y organizaciones opositoras. Una investigación de Reuters publicada esta semana entrevistó a más de 50 funcionarios electorales estatales y locales de ambos partidos y encontró que distintas jurisdicciones están tomando medidas ante posibles interferencias, campañas de desinformación, disputas judiciales y episodios de violencia.

En California, funcionarios analizaron cómo responder ante una eventual presencia de agentes federales en centros de votación. En Michigan, autoridades prepararon a funcionarios locales para responder ante posibles pedidos federales de acceso a máquinas electorales. Otras jurisdicciones contrataron abogados externos o reforzaron la seguridad física de sus oficinas.

La Casa Blanca rechaza esas preocupaciones y sostiene que sus iniciativas buscan hacer cumplir las leyes electorales y garantizar la confianza en las elecciones. Trump y sus funcionarios han puesto particularmente el foco en el voto de personas que no son ciudadanos estadounidenses.

Sin embargo, investigaciones independientes y autoridades electorales sostienen que el voto de no ciudadanos existe en casos aislados pero es extraordinariamente infrecuente y no hay evidencia de que alcance una escala capaz de modificar los resultados de elecciones nacionales.

Qué se juega Trump en noviembre

Trump no aparece en ninguna boleta en noviembre. Pero el resultado puede modificar sustancialmente la segunda mitad de su mandato.

Los republicanos llegan a las elecciones defendiendo el control del Congreso. Una pérdida de la Cámara de Representantes limitaría la capacidad legislativa de la Casa Blanca y entregaría a la oposición el control de las comisiones de la Cámara, con facultades para investigar al Ejecutivo y citar funcionarios y documentos.

Por eso Trump decidió colocarse personalmente en el centro de la campaña. En la convención republicana realizada en Dallas prometió incluso un "dividendo Trump" de 5.000 dólares para cada adulto estadounidense si los republicanos mantienen el control del Congreso, una propuesta cuyo costo superaría el billón de dólares y que necesitaría autorización legislativa.

A 45 días de las elecciones, ninguna encuesta puede anticipar por sí sola cómo quedará compuesto el Congreso. El voto genérico nacional tampoco se traduce automáticamente en bancas debido al sistema de distritos de la Cámara y a que solamente una parte del Senado se renueva en cada elección.

Pero los sondeos coinciden actualmente en mostrar un deterioro de la posición republicana. Y esa posibilidad vuelve inevitable el recuerdo de 2020.

La incógnita que sobrevuela Washington no es solamente si los demócratas conseguirán transformar su actual ventaja en votos y bancas. También es cómo reaccionará un presidente que todavía cuestiona la legitimidad de la elección que perdió hace seis años si el 3 de noviembre los votantes deciden quitarle a su partido una o ambas cámaras del Congreso.