FlyBondi fue una de las piezas centrales del sueño macrista para la transformación del mercado aerocomercial argentino bajo el programa denominado "Revolución de los Aviones", una iniciativa presentada como el camino para ampliar la conectividad, abaratar los pasajes y multiplicar la cantidad de pasajeros, pero que hoy encuentra a la primera gran aerolínea low cost del país atravesando
la crisis más profunda de su historia, con miles de vuelos cancelados, serios problemas financieros, denuncias de pasajeros y una operación prácticamente paralizada.
Apuesta a futuro
En octubre de 2016, el empresario suizo Julian Cook diseñó el proyecto de crear la primera aerolínea low cost de la Argentina. El objetivo era ambicioso: iniciar operaciones durante 2017 con una inversión estimada en 75 millones de dólares y construir una flota que pasara de seis a 25 aviones en apenas cinco años. La iniciativa coincidía con el cambio de rumbo que impulsaba el macrismo para el sector aerocomercial.
Dicha propuesta fue formalmente presentada en 2017, cuando Mauricio Macri lanzó el programa bautizado como "Revolución de los Aviones". Según el entonces mandatario, el plan permitiría multiplicar la cantidad de usuarios del transporte aéreo. En ese mismo acto sostuvo: "Esto que estamos haciendo es una de las grandes apuestas que tenemos (...) va en línea con el desarrollo, con reducir la pobreza y unir a los argentinos", había dicho en el acto de inauguración.
El plan oficial descansaba sobre
tres pilares: fortalecer Aerolíneas Argentinas, incorporar nuevas empresas privadas y ampliar la infraestructura aeroportuaria para descentralizar los vuelos, permitiendo conexiones directas entre provincias sin pasar por Buenos Aires.
Macri también prometía que la iniciativa generaría 25.000 puestos de trabajo, impulsaría el turismo y fortalecería las economías regionales. Meses después volvería a insistir con esa idea al afirmar que dicha "revolución" permitiría que "todos puedan viajar en aviones seguros, en menos tiempo, más barato", discurso que sería derribado apenas algunos años después.
La aerolínea comenzó a operar en 2018 y pasó rápidamente a convertirse en el símbolo más visible de la estrategia oficial. Ese mismo año, el entonces ministro de Transporte,
Guillermo Dietrich, celebró los primeros resultados del programa. "Gracias a un compromiso muy grande del presidente Macri, la Argentina vive un momento único en su historia aerocomercial con una transformación muy profunda del sector, que hemos denominado la 'Revolución de los Aviones'. Y lo más importante es que con estos logros, estamos alcanzando el objetivo de que volar en la Argentina ya no sea un privilegio de unos pocos".
Expansión y primeras advertencias
Desde el Gobierno nacional defendían la apertura del mercado como un éxito. Según datos oficiales de la página web del Gobierno, entre 2015 y 2018 aumentó un 44% la cantidad de rutas aéreas que no pasaban por Buenos Aires y un 71% las conexiones internacionales federales. También se destacaban las obras en más de 30 aeropuertos, inversiones en tecnología de navegación aérea y la llegada de nuevas compañías, entre ellas FlyBondi, Norwegian y Avianca. Para la gestión de Cambiemos, ese conjunto de medidas demostraba que su plan aerocomercial comenzaba a tomar forma.
Sin embargo, el modelo también empezó a recibir cuestionamientos. En abril de 2019, la Asociación Argentina de Aeronavegantes (AAA), encabezada por
Juan Pablo Brey, denunció que Flybondi y Jetsmart estaban "precarizando trabajadores y la seguridad desde un aeropuerto militar, también con malos resultados económicos". Pese a esas críticas, el Gobierno continuó defendiendo el esquema de apertura.
Del cambio de dueños al colapso
Con el paso de los años, la situación de la compañía comenzó a deteriorarse. Ya en 2018 se denunciaban demoras y cancelaciones que se fueron multiplicando con el tiempo. Tras el cambio de control accionario concretado en 2025, el empresario
Leonardo Scatturice quedó al frente de FlyBondi y anunció un ambicioso plan de expansión de la flota que nunca llegó a concretarse.
El empresario, con pasado en la ex SIDE y mencionado en distintas investigaciones judiciales por presunto espionaje ilegal, fue ganando además influencia dentro del entorno político de
Javier Milei, principalmente con el asesor Santiago Caputo -quien supervisa el organismo de inteligencia-, mientras la empresa profundizaba sus dificultades operativas y financieras.
La crisis estalló en 2026. Si bien, durante la campaña presidencial de 2019, Macri reivindicó que "la revolución de los aviones ha generado que más de medio millón de personas viajaran por primera vez", en el último tiempo FlyBondi redujo salarios mediante un esquema de licencias sin goce de sueldo, avanzó con retiros voluntarios y dejó de cumplir obligaciones con trabajadores y proveedores. Además,
la compañía acumula miles de cancelaciones: entre junio y los primeros días de julio apenas cumplió una fracción de los vuelos programados. En tanto, Defensa del Consumidor de Córdoba inició actuaciones por las denuncias de pasajeros afectados.
En ese contexto, YPF pasó a exigir el pago anticipado del combustible por las deudas acumuladas, la empresa dejó de afrontar hoteles, traslados y aguinaldos de las tripulaciones y terminó licenciando a buena parte de su personal hasta fines de septiembre.
Aun en este escenario, el exministro Dietrich intentó sostener la fachada: "Transformar nuestro país es romper con el status quo. No hay otro camino. Traer las low-cost fue exactamente eso: mover estructuras que muchos querían inmóviles. Competencia donde había monopolio. Rutas nuevas donde había abandono. Libertad donde había miedo", tuiteó a fines de 2025, cuando ya se veía venir el estallido.
Para el secretario general de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), Pablo Biró, el desenlace era previsible.
"Vendían boletos como si nada, y después cancelaban los vuelos sin devolver el dinero. Es una estafa pensada para que los pasajeros no reclamen porque el costo judicial es mayor que el valor del pasaje. Calculan que el 90 por ciento de la gente termina absorbiendo la pérdida", afirmó recientemente a Futurock. "Es un milagro que no haya terminado peor. Que haya quebrado porque no le paga a nadie es una buena noticia, porque estuvimos varias veces al borde de un accidente", enfatizó el dirigente.
Nueve años después de haber sido presentada como el emblema de una transformación del mercado aerocomercial argentino, FlyBondi se encuentra en un momento cargado de incertidumbre, con funciones prácticamente paralizadas, miles de pasajeros afectados y escasas probabilidad de subsistencia hacia el futuro.