La Selección Argentina regresará al país tras perder la final del Mundial 2026 sin festejos, sin feriado nacional y sin una recepción encabezada por el presidente Javier Milei. La decisión del plantel de evitar celebraciones llevó al Gobierno a descartar el asueto que había evaluado y reemplazarlo por un operativo estrictamente protocolar en el Aeropuerto de Ezeiza.
El contraste con lo ocurrido hace doce años es marcado. En 2014, luego de caer ante Alemania en la final disputada en Brasil, el equipo dirigido por Alejandro Sabella fue recibido en la Casa Rosada por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Aquel subcampeonato mundial tuvo un reconocimiento institucional con la presencia de la mandataria, que saludó al plantel y destacó el desempeño del seleccionado.
En cambio, el regreso desde el Mundial 2026 estará limitado a una recepción oficial sin participación de integrantes del Poder Ejecutivo. Según trascendió, autoridades de Aerolíneas Argentinas y una guardia de Granaderos dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional recibirán a la delegación en Ezeiza, en un esquema similar al utilizado para la llegada de jefes de Estado extranjeros.
La AFA comunicó al Gobierno que los jugadores no desean realizar festejos tras la derrota en la final. El plantel arribará con varias ausencias, entre ellas las de Lionel Messi y Rodrigo De Paul, y se trasladará al predio de la asociación para compartir una cena antes de que cada integrante continúe con su agenda.
Mientras tanto, la Casa Rosada mantuvo durante la jornada un fuerte operativo de seguridad y había preparado la logística para una eventual recepción. Sin embargo, la decisión de la Selección terminó modificando los planes oficiales y dejó una postal muy distinta a la que tuvo el subcampeonato de Brasil 2014, cuando el equipo de Sabella fue homenajeado en la sede del Gobierno nacional.