FlyBondi atraviesa la crisis más profunda desde su desembarco en la Argentina luego de acumular cancelaciones masivas, problemas financieros, reclamos judiciales y una parálisis operativa que dejó a miles de pasajeros afectados, un escenario que pone en jaque a la aerolínea que durante el gobierno de Mauricio Macri fue presentada como el emblema de la denominada "revolución de los aviones" y cuyo modelo de apertura del mercado aerocomercial fue continuado por la gestión de Javier Milei.
Dicho escenario expone que el proyecto alcanzó un límite en términos de capacidad operativa. FlyBondi comenzó a operar en 2018 como una de las primeras grandes apuestas del macrismo para ampliar la competencia aérea con un esquema low cost. Luego del cambio de control accionario en 2025, la nueva conducción encabezada por
Leonardo Scatturice anunció un ambicioso plan para sumar aeronaves y expandir la flota, aunque esas promesas no llegaron a concretarse y los problemas se profundizaron.
Qué está pasando
El capítulo más reciente del conflicto se produjo en Córdoba, donde la Dirección General de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial inició una actuación de oficio contra la compañía por la falta de respuestas ante las cancelaciones y las denuncias acumuladas.
El organismo intimó a FlyBondi a informar los motivos de las interrupciones, ofrecer soluciones a los usuarios y devolver los importes abonados, además de advertir que podría avanzar con sanciones si no cumple con esas obligaciones.
La intervención llegó después de que la empresa permaneciera casi dos semanas sin realizar operaciones y mientras numerosos pasajeros denunciaban cambios de fecha para vuelos que no existían o la imposibilidad de obtener respuestas. Aunque FlyBondi comunicó esta semana que volvió a operar con dos aeronaves y abrió una investigación interna por una "mala gestión corporativa", la incertidumbre sobre la continuidad del servicio aún persiste.
El deterioro de la compañía que revolucionaría la aviación en el país
El declive de la empresa, sin embargo, comenzó antes de esta última parálisis. Hace un mes, la aerolínea había anunciado un plan de ajuste que incluía
una reducción del 30% en los salarios de sus tripulantes durante tres meses mediante un esquema de turnos rotativos. La medida se sumó al cierre de un
programa de retiros voluntarios que dejó afuera a unos 300 trabajadores y redujo la planta de empleados a alrededor de 1200 personas.
En paralelo, FlyBondi reunía una serie de problemas operativos: llegó a funcionar con un solo avión activo en Aeroparque, registró miles de cancelaciones y tuvo dificultades vinculadas al mantenimiento de aeronaves y al pago de contratos de leasing. A esto se agregaron reclamos de proveedores, como la demanda presentada por Manuel Tienda León por una deuda de 122 millones de pesos, y los inconvenientes con YPF, que pasó a exigir pagos anticipados por los atrasos en la compra de combustible.
Mientras la compañía busca sostener sus vuelos y resolver sus obligaciones pendientes, especialistas del sector advierten sobre la gravedad del escenario. El periodista especializado en mercado aerocomercial Diego Dominelli sostuvo en un medio radial que FlyBondi se encuentra ante "un posible colapso de ribetes inéditos en la industria" y señaló que la situación responde a una combinación de deudas con proveedores, conflictos judiciales y obligaciones pendientes con trabajadores.
Para Dominelli, la autoridad aeronáutica debería haber intervenido ante la magnitud del conflicto y remarcó que la empresa enfrenta una situación excepcional dentro del mercado aerocomercial argentino. El sueño macrista que quiso continuar Javier Milei durante su administración, ahora tambalea y persiste la idea de que está próxima a tocar fondo.