El secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez, advirtió que
la construcción atraviesa una de sus peores crisis de los últimos años, con una pérdida estimada de entre 100.000 y 130.000 puestos de trabajo desde 2023 ante el freno de los proyectos de infraestructura y la falta de un interlocutor dentro del Gobierno para abordar la situación del sector.
"La obra pública está paralizada", alertó.
El diagnóstico fue compartido por la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), desde donde aseguran que el nivel de actividad se mantiene 25% por debajo de 2023 y discrepan con los indicadores oficiales que muestran una recuperación. Además, ambas entidades coinciden en que la infraestructura vial y los programas de vivienda permanecen prácticamente detenidos, con escasas excepciones, mientras persiste la incertidumbre sobre las inversiones públicas.
Otro de los reclamos apuntó a la falta de diálogo con el Estado. Martínez sostuvo que hoy el sector carece de un funcionario con quien discutir políticas de infraestructura y vivienda, mientras que desde Camarco remarcaron que, aunque existen canales institucionales, la interlocución con el Gobierno perdió fluidez en un momento de fuerte deterioro para la actividad.
El empleo formal también retrocede, según CEPA
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), elaborado sobre datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), reforzó ese panorama al señalar que entre noviembre de 2023 y abril de 2026 desaparecieron 28.262 empleadores registrados y se perdieron 369.663 puestos de trabajo privados registrados, incluyendo el personal de casas particulares.
Dentro de ese relevamiento,
la construcción aparece como uno de los sectores más golpeados. En términos absolutos
perdió 75.426 empleos registrados, mientras que en términos relativos encabezó la caída del empleo formal, con una retracción del 15,8%. Además, el número de empresas constructoras registradas descendió 9,1% durante el período analizado.
El estudio también muestra que la reducción del entramado productivo afectó principalmente a las pequeñas y medianas empresas, aunque la mayor destrucción de puestos de trabajo se concentró en compañías de gran tamaño. Para CEPA, los datos reflejan que el mercado laboral formal continúa en un proceso de ajuste sostenido, con la construcción entre las actividades que más sienten el impacto de la caída de la inversión y de la paralización de la obra pública.