El Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (CETyD) advirtió que el mercado laboral argentino muestra una expansión del empleo aunque impulsada principalmente por
ocupaciones informales y de baja calidad, un fenómeno que llevó la tasa de
informalidad al 44,2% de la Población Económicamente Activa (PEA) y que refleja que cada vez más personas se incorporan al trabajo para compensar la pérdida de poder adquisitivo, aunque deban resignar el acceso a derechos laborales.
El relevamiento sostiene que, entre comienzos de 2025 y el primer trimestre de 2026, la mayor parte de los nuevos puestos se generó entre asalariados no registrados y trabajadores independientes informales. Para el CETyD, ese comportamiento no representa una recuperación sólida del mercado laboral, sino una consecuencia del deterioro de los ingresos familiares, que obliga a ampliar la participación laboral aun cuando predominen empleos precarios.
Otro de los puntos señalados por el estudio es el crecimiento de la subocupación. Más del 90% de quienes consiguieron trabajo durante el período analizado manifestó necesitar más horas laborales para mejorar sus ingresos, aunque las condiciones económicas limitan esa posibilidad tanto para asalariados como para trabajadores por cuenta propia, afectados por la baja demanda y el débil nivel de consumo.
Quiénes sufren más la informalidad
Otro estudio del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) profundizó sobre el mismo dato del aumento de la informalidad y concluyó que el fenómeno impacta con mucha mayor intensidad en determinados sectores, especialmente entre
cuentapropistas, jóvenes, mujeres, trabajadores con menor nivel educativo y empleados de micro, pequeñas y medianas empresas.
Dicho informe muestra que la informalidad alcanza el 65,2% entre los trabajadores por cuenta propia y el 67% entre quienes tienen entre 16 y 24 años. Además, trepa al 67,2% entre quienes no completaron la escuela secundaria y desciende al 16% entre quienes finalizaron estudios universitarios, una diferencia que evidencia el peso del nivel educativo en el acceso al empleo registrado.
Las mayores tasas también aparecen en actividades como el servicio doméstico, con un 78% de informalidad, y la construcción, con un 74%. A eso se suma el tamaño de las empresas: mientras los establecimientos con más de 40 trabajadores registran un 10,9% de empleo informal, la cifra asciende al 67,3% en firmas de hasta cinco empleados y llega al 81,9% cuando se trata de trabajadores sin secundario completo que se desempeñan en ese tipo de empresas.