18.07.2026 / ENERGÍA · NUCLEAR

Bangladesh inaugura su primera central nuclear y marca un giro energético

Bangladesh está a semanas de poner en marcha la central nuclear de Rooppur, su primera planta atómica y el mayor proyecto energético de su historia. La obra, construida con tecnología rusa y una inversión superior a los 12.000 millones de dólares, busca reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados.



Central nuclear de Rooppur.
Central nuclear de Rooppur.
Bangladesh se prepara para ingresar al grupo de países que generan electricidad a partir de energía nuclear. La central de Rooppur, ubicada a unos 160 kilómetros de Daca, comenzará sus operaciones comerciales en los próximos meses y representa una de las apuestas energéticas más ambiciosas del país asiático.

El proyecto, que demandó una inversión estimada en más de 12.000 millones de dólares y fue desarrollado con financiamiento y tecnología de Rusia, busca aportar hasta 2.400 megavatios al sistema eléctrico nacional mediante dos reactores VVER-1200 de diseño ruso. Cuando ambas unidades entren en funcionamiento, la planta cubrirá una parte significativa de la creciente demanda energética de Bangladesh, una economía de más de 170 millones de habitantes.

La puesta en marcha de Rooppur ocurre en un contexto de fuerte presión sobre los sistemas energéticos de los países emergentes. El crecimiento industrial, la expansión urbana y el aumento del consumo eléctrico han incrementado la necesidad de fuentes de energía estables y de gran escala. Al mismo tiempo, la volatilidad de los precios internacionales del gas y el petróleo expuso la vulnerabilidad de muchas economías dependientes de las importaciones de combustibles fósiles.

Una alternativa para los países en desarrollo

Durante las últimas décadas, la expansión nuclear estuvo concentrada principalmente en China, India y algunas economías desarrolladas. Sin embargo, el caso de Bangladesh refleja una tendencia que comienza a ganar fuerza en el llamado Sur Global: la búsqueda de fuentes energéticas capaces de garantizar suministro constante sin depender exclusivamente del carbón, el gas o las energías renovables intermitentes.

A diferencia de la energía solar o eólica, las centrales nucleares pueden producir electricidad de manera continua durante todo el día, independientemente de las condiciones climáticas. Sus defensores sostienen que esa característica las convierte en una herramienta clave para sostener la industrialización y, al mismo tiempo, reducir emisiones de carbono.

La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) estima que decenas de países estudian actualmente programas nucleares o analizan ampliar los existentes. Entre ellos aparecen varias economías emergentes de Asia, África y Medio Oriente que enfrentan desafíos similares a los de Bangladesh.

El peso de Rusia y China en la expansión nuclear

La construcción de Rooppur también muestra cómo Rusia y China se han convertido en actores centrales de la expansión nuclear global. Mientras muchas empresas occidentales redujeron su participación en este mercado debido a los elevados costos y tiempos de construcción, Moscú y Pekín impulsaron modelos de financiamiento estatal que facilitan la exportación de reactores a países en desarrollo.

Rosatom, la empresa estatal rusa responsable del proyecto bangladesí, participa actualmente en decenas de iniciativas nucleares fuera de Rusia. Su estrategia combina construcción, financiamiento, provisión de combustible y capacitación técnica, permitiendo que países con escasa experiencia previa puedan desarrollar programas nucleares propios.

Para Bangladesh, esta cooperación fue determinante. El país carecía de infraestructura y personal especializado para operar una central de estas características, por lo que miles de técnicos e ingenieros fueron capacitados en Rusia durante los últimos años.

Los desafíos de la energía nuclear

Pese a sus ventajas, la expansión nuclear continúa generando debates. Los altos costos iniciales, la gestión de residuos radiactivos y las preocupaciones por la seguridad siguen siendo algunos de los principales cuestionamientos.

En el caso de Bangladesh, las autoridades sostienen que Rooppur cumple con los estándares internacionales de seguridad posteriores al accidente de Fukushima ocurrido en Japón en 2011. Los reactores incorporan sistemas de protección pasivos y mecanismos diseñados para evitar liberaciones radiactivas incluso ante eventos extremos.

Otro desafío será el económico. Aunque las centrales nucleares producen electricidad durante décadas, requieren inversiones iniciales multimillonarias y largos períodos de construcción, lo que obliga a los gobiernos a asumir compromisos financieros de largo plazo.

Un experimento observado por el mundo emergente

La experiencia de Bangladesh será seguida de cerca por otros países que buscan combinar crecimiento económico, seguridad energética y reducción de emisiones. Si Rooppur logra operar con éxito y mantener costos competitivos, podría transformarse en un caso de referencia para nuevas iniciativas nucleares en economías emergentes.

La central no resolverá por sí sola los problemas energéticos del país, pero simboliza una transformación más amplia: el regreso de la energía nuclear al centro del debate sobre cómo abastecer de electricidad a las economías en desarrollo durante las próximas décadas.

¿Qué es la central nuclear de Rooppur?
Es la primera central nuclear de Bangladesh. Está ubicada en el distrito de Pabna y contará con dos reactores de tecnología rusa con una capacidad total de 2.400 megavatios.

¿Por qué Bangladesh apuesta por la energía nuclear?
El país busca reducir su dependencia de combustibles fósiles importados, garantizar un suministro eléctrico estable y acompañar el crecimiento de su economía e industria.

¿Qué importancia tiene para otros países emergentes?
Rooppur es uno de los proyectos nucleares más relevantes del Sur Global. Su desempeño servirá como referencia para otras naciones que evalúan incorporar energía nuclear a sus matrices energéticas.

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