06.07.2026 / MUNDIAL 2026

El antecedente que vuelve a escena: el jeque de Kuwait que logró anular un gol en el Mundial de 1982

La polémica por el llamado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la FIFA para pedir la revisión de la sanción a Folarin Balogun reavivó el recuerdo de uno de los episodios más insólitos en la historia de los Mundiales: la intervención del jeque kuwaití Fahid Al-Ahmad Al-Sabah durante un partido de la Copa Mundial de la FIFA España 1982.





El hecho ocurrió el 21 de junio de 1982, en el encuentro entre Francia y Kuwait. Con el seleccionado europeo arriba 3-1, Alain Giresse convirtió un nuevo gol luego de que los defensores kuwaitíes se detuvieran al creer que un silbato proveniente de la tribuna había interrumpido la jugada.

La protesta escaló de manera inédita cuando Fahid Al-Ahmad Al-Sabah descendió desde un palco al campo de juego para reclamarle al árbitro soviético Miroslav Stupar. Tras una discusión con el juez y los futbolistas, el árbitro decidió anular el gol francés y reanudó el encuentro con un pique, una resolución que quedó marcada como uno de los mayores escándalos arbitrales en la historia de los Mundiales.

La historia se puede leer en detalle en "100 Historias Asombrosas de los Mundiales" de Leo Torresi y Ariel Borenstein

ESCÁNDALOS
El jeque que “anuló” un gol y salió aplaudiéndose a sí mismo (1982)
Lo que sucedió en el minuto 80 del partido que Francia le ganaba a Kuwait en Valladolid ocupa con seguridad uno de los escalones del podio de las situaciones más insólitas en los mundiales. Medido por lo grotesco, trepa sin dudas al de más arriba.
El partido se iba sin mayores sorpresas cuando Alain Giresse, con un tiro preciso, metió el cuarto gol para los franceses. Todo tan normal que llamó mucho la atención que los jugadores kuwaitíes corrieran a rodear al árbitro ucraniano Miroslav Stupar y de pronto empezara a emanar una atmósfera espesa desde el campo de juego.
¿Cuál era el problema? Los defensores se habían quedado estáticos porque, decían, habían escuchado el ruido de un silbato en la tribuna. En medio del desconcierto, una cámara tomó de espaldas a Al-Sheik Fahad Al-Sabah, presidente de la Asociación de Fútbol de Kuwait, que, desde la platea, con el gesto clásico de la mano, les pedía a sus jugadores que se retiraran.
Cuatro minutos después, el jeque estaba adentro de la cancha. Si bien los policías le cortaron el avance, se llega a ver que hace unos gestos y enseguida se repliega, aplaudiendo. No era irónico. El árbitro había anulado el gol y luego de unas escaramuzas dio un pique para que el partido continuara. Todo el esperpento duró ocho minutos. Pero el guion estaba escrito, los franceses se dieron cuenta de que no valía hacerse mala sangre, y cuando ya no quedaba tiempo “volvieron” a hacer el cuarto gol, en una acción de Maxime Bossis.
¿Consecuencias? El árbitro fue suspendido y nunca volvió a dirigir un partido internacional. A la asociación kuwaití la multaron por unos 12.000 dólares, un monto que al dirigente intruso no le habrá hecho ni cosquillas.
Ese día se dio un gusto. Pero su destino fue trágico. Durante la invasión de Irak a Kuwait, que desató la primera Guerra del Golfo, su hermano, el emir Jaber Al-Ahmad Al-Sabah, huyó hacia Arabia Saudita para evitar ser capturado, pero Fahad se quedó a resistir. La situación era un poco más complicada que enfrentar a un árbitro ucraniano influenciable. El “jeque del Mundial de España murió baleado, el 3 de agosto de 1990, y su cuerpo fue paseado por las calles sobre un tanque.





Aunque Francia terminó imponiéndose por 4-1 con un tanto de Maxime Bossis, el episodio tuvo consecuencias. El jeque recibió una multa de 10.000 dólares por su invasión al campo de juego y Stupar perdió sus credenciales de la FIFA, sin volver a dirigir un partido internacional.

Más de cuatro décadas después, el caso volvió a ser mencionado por las similitudes con la controversia que involucra a Trump y al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Si bien en esta ocasión no hubo una irrupción en el campo de juego, el debate gira nuevamente en torno a la influencia política sobre las decisiones deportivas y la independencia de los órganos disciplinarios del fútbol mundial.