El estudio señaló que los recursos tributarios que permanecieron en manos del Gobierno nacional registraron una caída real interanual de 6,4% entre enero y junio, mientras que los fondos destinados a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires disminuyeron 3%. En términos monetarios, la Nación dejó de percibir $5,32 billones y las jurisdicciones provinciales resignaron otros $1,21 billones, totalizando una pérdida cercana a los $6,5 billones.
El IARAF indicó que la recaudación tributaria total descendió 5,3% en términos reales durante el semestre. La mayor contracción se observó en los derechos de exportación, que se desplomaron 40%, seguidos por los impuestos internos coparticipados (-18,1%) y los derechos de importación (-16,7%). Debido a que los tributos vinculados al comercio exterior no se coparticipan, el impacto fue significativamente mayor sobre las cuentas del Gobierno nacional.
Entre los impuestos que mostraron una evolución positiva se destacaron el gravamen a los combustibles, con un incremento real de 19,6%, Bienes Personales, que avanzó 7%, y Ganancias, con una mejora de 2,1%. En contraste, el IVA —el principal impuesto coparticipable— cayó 7,7% real interanual, mientras que los aportes y contribuciones a la seguridad social retrocedieron 4%.
La desaceleración de los ingresos también se reflejó en las transferencias automáticas a las provincias. De acuerdo con un relevamiento de Politikon Chaco, durante el primer semestre las jurisdicciones recibieron $36,92 billones por coparticipación y otros mecanismos automáticos, una cifra que representó una baja real de 2,8% frente al mismo período de 2025. El informe atribuyó este desempeño al menor dinamismo de la actividad económica y al impacto de las modificaciones tributarias implementadas durante el año.