A raíz de los
150 despidos en la planta de Tenaris SIAT en Valentín Alsina, resurgió la disputa entre el Gobierno y el Grupo Techint, marcada por la pérdida de licitaciones estratégicas vinculadas al megaproyecto de exportación de GNL y por un vínculo hipertensionado que venía dando cuenta de rispideces desde 2025 y que terminó de profundizarse a inicios de este año.
El recorte se aplicó sobre un plantel que ya había sido ajustado: la planta cuenta con alrededor de 350 empleados en total, de los cuales 200 eran contratados a plazo fijo, incorporados en distintos momentos para cubrir picos de demanda asociados a grandes obras energéticas. Con la finalización del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) a fines de 2025, la planta perdió uno de sus principales motores de producción y comenzó un esquema de suspensiones rotativas que se extendió durante varios meses.
A partir de allí, los contratos temporales empezaron a renovarse de forma intermitente, pero sin nuevos proyectos de envergadura que garantizaran continuidad.
Es precisamente en ese marco, que la empresa decide no renovar los 150 vínculos, una medida que había sido anticipada internamente tras la pérdida de licitaciones estratégicas.
Techint vs Milei
El punto más sensible llegó con la licitación del gasoducto asociado al desarrollo de Southern Energy entre Vaca Muerta y Río Negro, donde Tenaris compitió por la provisión de caños pero fue superada por la firma india
Welspun, que presentó una oferta considerablemente más baja y terminó adjudicándose el contrato. Dicha diferencia fue determinante en el concurso: Welspun ofertó cerca de USD 203 millones, mientras que Tenaris presentó sucesivas revisiones de su propuesta -USD 296 millones, luego USD 282 millones y finalmente USD 250 millones-, aunque, finalmente, esta fue descartada por presentarse fuera de los plazos formales.
Antes de la adjudicación, la propia compañía de Paolo Rocca había advertido a Southern Energy que la magnitud del proyecto era clave para sostener la operación de la planta, al punto de estimar que permitiría mantener niveles de producción durante al menos nueve meses adicionales.
En paralelo hubo otro golpe: la actividad también se vio afectada por la finalización de otros proyectos vinculados a Vaca Muerta, como el oleoducto Duplicar Norte, lo que dejó a la planta sin un flujo de trabajo estable en un sector donde Tenaris es el único productor local de este tipo de cañería.
El segundo sacudón llegó cuando la UTE integrada por Techint-Sacde también quedó fuera de la licitación para la construcción del gasoducto de 471 kilómetros entre Neuquén y Río Negro, otra pieza central del esquema de exportación de GNL, que finalmente fue adjudicado a un consorcio con mejores condiciones financieras y mayor competitividad en la oferta.
Las sucesivas derrotas en ese proceso no solo impactaron en la producción, sino que también reavivaron la tensión entre el Gobierno y el Grupo Techint. En distintos foros, el presidente
Javier Milei apuntó contra
Paolo Rocca con críticas y chicanas que fueron determinantes para echar por tierra una relación ya resquebrajada.
En ese marco, el avance del proyecto de GNL impulsado por Southern Energy -que prevé inversiones superiores a USD 15.000 millones y exportaciones a Europa a partir de 2027- se inscribe en un esquema más amplio de apertura a proveedores internacionales, impulsado por el Gobierno a través del
Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que buscó acelerar inversiones de gran escala bajo nuevas condiciones de competencia.