La senadora
Patricia Bullrich avisó que no participará del encuentro convocado por el jefe de Gabinete,
Manuel Adorni, en Casa Rosada para dialogar con los legisladores oficialistas sobre su situación actual, atravesada por la causa judicial que lo investiga por enriquecimiento ilícito, una ausencia que en el entorno presidencial ya están leyendo como un nuevo gesto de distancia de una de las dirigentes del oficialismo más fuertes que en las últimas semanas no se guardó ninguna opinión al respecto del caso.
Desde el equipo de la exministra de Seguridad explicaron que la decisión responde a su agenda en el Congreso, donde encabezará la reunión de Labor Parlamentaria del Senado en busca de acuerdos con sectores dialoguistas para intentar postergar nuevamente la interpelación contra Adorni. "Ella se reúne todo el tiempo. Los senadores no", señalaron cerca de la titular de la bancada libertaria.
La tensión entre Bullrich y el ministro coordinador aumentó en las últimas semanas luego de que la senadora expresara sus diferencias dentro de la mesa política oficialista sobre el caso que involucra al funcionario por presunto enriquecimiento ilícito. En ese marco, se convirtió en una de las pocas figuras del espacio que cuestionó la decisión de cerrar filas alrededor de Adorni.
El faltazo de Bullrich tomó por sorpresa a sectores de la Casa Rosada, que se enteraron de la decisión a través de los medios y lo leyeron como una señal más de autonomía frente a la conducción libertaria. La convocatoria de Adorni estaba organizada en reuniones reducidas con senadores para conseguir respaldo político ante el avance opositor en el Congreso.
Además de Bullrich, otros integrantes del bloque oficialista tampoco estarán presentes: Luis Juez no asistirá por una audiencia judicial en Córdoba y Francisco Paoltroni se encuentra fuera del país. Mientras tanto, el oficialismo busca evitar que la oposición avance con la interpelación al jefe de Gabinete y negocia apoyos para bloquear esa posibilidad.
La disputa tendrá otro capítulo en la reunión parlamentaria, donde se definirá la estrategia frente al intento opositor de llevar a Adorni al recinto. El Gobierno sostiene que para avanzar sobre tablas se requieren dos tercios de los votos, una interpretación que le permitiría frenar la iniciativa y ganar tiempo frente al conflicto abierto.