
La Cámara de Diputados intentará este martes avanzar con una sesión clave que podría profundizar la crisis política que atraviesa el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La oposición impulsará seis proyectos que buscan citar al funcionario para que brinde explicaciones sobre las inconsistencias detectadas en su patrimonio y, en algunos casos, abrir el camino hacia una eventual moción de censura que podría derivar en su remoción.
Sin embargo, el oficialismo ya puso en marcha un operativo parlamentario para intentar neutralizar la avanzada opositora. Con el respaldo del PRO, la UCR y otros bloques aliados, La Libertad Avanza apuesta a vaciar el recinto y dejar sin quórum una sesión que amenaza con convertir el caso Adorni en una nueva derrota política para el Gobierno. La convocatoria, prevista para las 14, incluye seis proyectos de resolución que exigen que el jefe de Gabinete comparezca ante los diputados para responder sobre presuntas irregularidades vinculadas al uso de recursos públicos y, especialmente, sobre las inconsistencias surgidas a partir de la presentación de sus declaraciones juradas.
El trasfondo es la investigación judicial que lleva adelante el juez federal Ariel Lijo junto al fiscal Gerardo Pollicita, quienes analizan el origen y la evolución patrimonial del funcionario en una causa por presunto enriquecimiento ilícito y lavado de activos. Tres de las iniciativas que llegarán al recinto van un paso más allá y contemplan la posibilidad de impulsar una moción de censura, una herramienta prevista en la Constitución Nacional que, de prosperar, podría apartar a Adorni de su cargo.
Consciente de la gravedad del escenario, el Gobierno aceleró una estrategia alternativa para desactivar la sesión. La maniobra consiste en convocar a la Comisión de Asuntos Constitucionales la próxima semana con el argumento de iniciar allí el tratamiento formal de los pedidos de interpelación.
La jugada, diseñada desde la mesa política de la Casa Rosada, apunta a convencer a sectores de la oposición dialoguista de no bajar al recinto y trasladar la discusión al ámbito de las comisiones, donde el oficialismo cuenta con mayores herramientas para dilatar los tiempos. Detrás de esa estrategia aparece un objetivo concreto: darle aire a un funcionario que, lejos de despejar las dudas sobre su meteórico crecimiento patrimonial, quedó aún más comprometido tras la presentación de una declaración jurada que abrió nuevos interrogantes y derivó en una batería de denuncias judiciales.
Por estas horas, la cuenta es sencilla. Si el oficialismo consigue retener a sus aliados y sumar algunas ausencias estratégicas, la sesión podría fracasar antes de comenzar. Si la oposición logra reunir el quórum, en cambio, Adorni enfrentará uno de los desafíos políticos más delicados desde que asumió como jefe de Gabinete.