16.06.2026 / MUNDIAL 2026

Mundial 2026: FIFA pidió la destitución de un árbitro por un gesto vinculado a la supremacía blanca

La FIFA solicitó la destitución de un árbitro que participa del Mundial 2026 luego de que realizara un gesto interpretado como un símbolo asociado a grupos supremacistas blancos. El episodio generó una fuerte controversia en pleno torneo y abrió una investigación disciplinaria.



El árbitro Shaun Evans.
El árbitro Shaun Evans.
La FIFA quedó envuelta en una nueva polémica durante el Mundial 2026 después de solicitar la destitución del árbitro Shaun Evans, de Australia, que fue captado realizando un gesto que numerosos observadores identificaron como un símbolo utilizado por grupos de supremacía blanca.

El incidente ocurrió durante una actividad vinculada al torneo y rápidamente se viralizó en redes sociales. Las imágenes mostraban al juez realizando una señal con la mano que, según organizaciones que monitorean movimientos extremistas, ha sido utilizada en distintos contextos por sectores de ultraderecha y grupos racistas.

Ante la repercusión del caso, la FIFA inició una investigación y pidió que el árbitro sea apartado de sus funciones mientras se analiza lo ocurrido.

Qué gesto realizó el árbitro

La controversia gira en torno al gesto conocido popularmente como "OK", realizado uniendo el dedo índice y el pulgar mientras los otros tres dedos permanecen extendidos. Aunque durante décadas fue una señal ampliamente utilizada para indicar conformidad o aprobación, en los últimos años adquirió nuevas connotaciones en determinados contextos políticos.

Diversas organizaciones especializadas en el seguimiento de movimientos extremistas advirtieron que grupos supremacistas comenzaron a utilizar esa señal como un código de identificación en foros de internet y actos públicos. Sin embargo, el significado del gesto continúa siendo objeto de debate, ya que en la mayoría de los contextos sigue teniendo un uso cotidiano y no político.

Ese carácter ambiguo es precisamente uno de los elementos que complica la evaluación del caso.

La postura de la FIFA

La FIFA no informó públicamente que el árbitro tuviera vínculos con organizaciones extremistas, pero consideró que la situación era lo suficientemente grave como para activar los mecanismos disciplinarios previstos para este tipo de episodios.

El organismo rector del fútbol mundial mantiene desde hace años una política de combate contra el racismo, la discriminación y los discursos de odio dentro y fuera de los estadios. En los últimos mundiales y torneos continentales se endurecieron las sanciones contra jugadores, dirigentes, aficionados e incluso federaciones nacionales involucradas en comportamientos discriminatorios.

La solicitud de destitución se enmarca dentro de esa política de tolerancia cero impulsada por la organización.

Un Mundial atravesado por debates sociales

El episodio ocurre en una edición del Mundial que ya estuvo marcada por discusiones que exceden lo deportivo. La diversidad, la inclusión, la discriminación racial y los discursos extremistas se han convertido en temas recurrentes dentro del fútbol internacional durante los últimos años.

Las redes sociales amplifican estos debates y hacen que cualquier imagen o declaración alcance repercusión global en cuestión de minutos. Por eso, organismos como la FIFA suelen actuar con rapidez cuando consideran que una situación puede afectar la imagen del torneo o contradecir los valores que buscan promover.

Mientras avanza la investigación, el árbitro permanece en el centro de una controversia que volvió a poner sobre la mesa la discusión sobre los límites entre los gestos cotidianos, los símbolos políticos y la responsabilidad de quienes ocupan roles visibles en los eventos deportivos más importantes del mundo.