La Iglesia mantiene en pie su reclamo al Gobierno nacional, en un contexto de recortes y ajuste que afectan especialmente a los sectores medios y bajos. En ese marco, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, alertó que la Iglesia comenzó a registrar un fuerte aumento de familias que recurren a Cáritas para cubrir necesidades básicas, mientras que el arzobispo Jorge García Cuerva se refirió duramente al mega operativo "Tormenta Negra" desplegado en villas y barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires. }
"Antes ayudábamos a personas en Cáritas, y ahora también son quienes vienen a solicitar nuestra ayuda”, advirtió Colombo, en referencia al deterioro económico que ya alcanza a sectores históricamente vinculados a la clase media. Durante una entrevista radial, este explicó que desde la Iglesia observan un empeoramiento sostenido de las condiciones de vida en distintas regiones del país y afirmó que muchas familias ya no logran afrontar gastos elementales.
“La centralidad de la persona es fundamental en todos los diálogos”, expresó el arzobispo, quien además remarcó que “las personas deben crecer y progresar, claro que sí, pero no a costa de otros”.
En esa línea, el Episcopado ratificó su intención de intervenir activamente en el debate público desde una perspectiva social y comunitaria. “Defenderemos la libertad de la Iglesia para expresarse y ejercer su mirada social”, señalaron desde la conducción eclesiástica, mientras crece la preocupación por el avance de la pobreza y la exclusión.
CRÍTICA COORDINADA
Las declaraciones coincidieron con las críticas del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, operativo policial “Tormenta Negra” que se realizó semanas atrás en barrios populares porteños. Durante una misa en el barrio Padre Carlos Mugica, el religioso cuestionó el despliegue de 1.500 efectivos, drones y helicópteros.
“Para quienes hemos experimentado la vida en los barrios y para los vecinos, tormenta negra se llama el narcotráfico, la falta de trabajo, cuando el estado se retira, cuando los pibes no tienen posibilidades eso es tormenta negra y hace años, décadas, que lo sufren nuestros barrios”, sostuvo García Cuerva durante su homilía, donde además pidió que en las villas haya “un nuevo amanecer”.
El operativo impulsado por el Gobierno porteño se realizó de manera simultánea en 15 villas y barrios populares y terminó con 27 detenidos, la mayoría con pedido de captura previo. Desde la oposición en la Legislatura calificaron el procedimiento como un “espectáculo mediático” y una “operación de prensa en horario central”, además de denunciar “un gasto millonario y desproporcionado para el magro resultado de 27 personas detenidas, en muchos casos al azar”.
En paralelo, organizaciones sociales, docentes y vecinos convocaron a una actividad en Parque Lezama para rechazar lo que definieron como una “avanzada represiva” sobre los barrios populares. Desde Fuerza por Buenos Aires también cuestionaron que “no se cerró ningún búnker; el mismo ministro reconoció que los allanamientos sucedieron días atrás por órdenes judiciales. Jorge Macri se apropió del trabajo ajeno”.