Los bonos soberanos en dólares operaron en rojo y registraron caídas de hasta 1,7%, encabezadas por el Global 2046. También retrocedieron el Bonar 2029, el Global 2035 y el Global 2038. En paralelo, el riesgo país trepó 2,1% hasta los 536 puntos básicos, según la medición de J.P. Morgan, luego de haber tocado esta semana su nivel más bajo en tres meses.
La presión también golpeó a las acciones argentinas. El índice S&P Merval cayó 1,5% en la Bolsa porteña, mientras que los ADRs que cotizan en Wall Street registraron desplomes de hasta 5,6%. Entre las mayores bajas aparecieron Grupo Supervielle, Edenor, BBVA Argentina y Telecom Argentina.
El movimiento ocurrió apenas un día después de que se conociera el dato de inflación de abril, que marcó un 2,6% y mostró una desaceleración respecto de marzo. Desde el Gobierno buscaron capitalizar el índice como una señal de “normalización” económica. El presidente Javier Milei celebró el dato en redes sociales y sostuvo que el IPC está “retornando a la normalidad” pese a “los intentos golpistas de la política y el shock externo”.
Sin embargo, la reacción del mercado expuso que persisten las dudas sobre la sostenibilidad del programa económico. A la incertidumbre local se sumó un contexto internacional adverso: los principales índices de Wall Street también operaron con pérdidas, afectados por la suba de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y la tensión geopolítica en Medio Oriente tras las restricciones de Irán en el estrecho de Ormuz.