06.05.2026 / FUTBOL

Igual que el dólar: el negocio “blue” de las figuritas golpea el bolsillo

La salida del álbum del Mundial 2026 volvió a encender la pasión futbolera en Argentina, pero también expuso una dinámica ya conocida: la especulación y el mercado paralelo empujan los precios muy por encima de los valores oficiales. Con aumentos que alcanzan hasta el 130%, completar la colección empieza a convertirse en un lujo para pocos.




El lanzamiento de la nueva edición de Panini, la más extensa hasta ahora por la ampliación a 48 selecciones, llegó con números que ya sorprendían en góndola. El álbum básico se ubicó cerca de los $15.000 y cada sobre de siete figuritas rondó los $2.000. Sin embargo, la fuerte demanda y la escasez inicial dispararon rápidamente la reventa en plataformas digitales.

En ese circuito “blue”, los precios escalan sin control: un sobre individual alcanza los $3.700, cinco sobres se publican por unos $23.000 y un lote de 50 paquetes trepa a $165.000. El propio álbum puede llegar a costar $80.000, mientras que piezas codiciadas como la figurita de Lionel Messi se ofrecen cerca de los $50.000. Incluso circulan sets especiales que incluyen a Cristiano Ronaldo y Kylian Mbappé por valores que rozan los $129.000.

El fenómeno no se limita a la estrella rosarina. Otros jugadores de la Selección Argentina también cotizan fuerte en el mercado paralelo: Julián Álvarez, Alexis Mac Allister y Rodrigo De Paul aparecen con precios que van desde los $6.000 hasta los $20.000, según la rareza y la demanda. La lógica es clara: cuanto más difícil de conseguir, mayor es la especulación.

Detrás del entusiasmo mundialista aparece otra preocupación: el costo total de completar la colección. Con unas 980 figuritas, se necesitan al menos 140 sobres en condiciones ideales. A valores oficiales, el gasto supera los $280.000, pero las estimaciones del mercado elevan la cifra a unos $350.000 por las repetidas y la dificultad para conseguir las más buscadas. Así, la pasión popular por el fútbol vuelve a quedar atravesada por las tensiones de una economía donde el “blue” también juega su propio partido.