El eje central fue su encuentro con el alcalde Mario Desbordes, con quien compartió una mirada centrada en el “orden, la seguridad y la eficiencia” como pilares de gestión. La foto y el mensaje no pasaron desapercibidos en el escenario local, donde la dirigente del PRO busca reinsertarse con protagonismo propio.
“Con reglas claras y una ciudad bien integrada, conectada y administrada, se genera el terreno donde la gente y el sector productivo pueden desplegar su potencial”, sostuvo Bullrich tras la reunión. En ese marco, trazó un contraste entre la capital chilena y Buenos Aires, marcando déficits en áreas como limpieza, transporte y presión impositiva.
Durante su visita también participó de un encuentro en la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde expuso sobre el rumbo económico argentino y la necesidad de garantizar previsibilidad para atraer inversiones. Allí insistió en que el desafío pasa por trasladar el orden macroeconómico a la vida cotidiana.
La dirigente cerró su paso por Chile con reuniones junto a empresarios y referentes regionales, donde volvió a poner el foco en el rol de las ciudades como motores del desarrollo. En paralelo, su agenda internacional refuerza la lectura política: Bullrich busca capitalizar el discurso de gestión y seguridad como plataforma para disputar poder en el principal distrito del país.