El anuncio fue realizado por el Ministerio de Defensa ruso, que expresó su expectativa de que Kiev “siga su ejemplo” y respete el cese de hostilidades durante ambas jornadas. El 9 de mayo se llevará adelante el tradicional desfile militar en la Plaza Roja, uno de los eventos más significativos para el Kremlin en términos políticos y simbólicos.
Sin embargo, el comunicado incluyó una amenaza explícita: “Si el régimen de Kiev intenta implementar sus planes criminales para perturbar la celebración del 81º aniversario de la victoria en la Gran Guerra patriótica, las fuerzas armadas rusas lanzarán, en represalia, un ataque masivo con misiles contra el centro de Kiev”. A la vez, Moscú sostuvo que, pese a contar con esa capacidad, evitó acciones de ese tipo “por razones humanitarias”.
El gobierno ruso vinculó la decisión con recientes declaraciones del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien deslizó la posibilidad de ataques con drones durante el desfile en Moscú. Las tensiones escalaron luego de que un dron impactara en un edificio de la capital rusa, a pocos kilómetros del Kremlin, y tras un nuevo ataque con misiles sobre la ciudad ucraniana de Járkiv.
La tregua había sido propuesta días atrás por Putin en una conversación con el expresidente estadounidense Donald Trump, en un intento por reeditar pausas similares acordadas en 2025. No obstante, Ucrania mantiene su postura de exigir un alto el fuego más amplio, de al menos 30 días, una condición que Moscú continúa rechazando mientras el conflicto sigue abierto.