El presidente Javier Milei admitió que la inflación de marzo “es mala” y reconoció el impacto del 3,4% informado por el INDEC. A través de sus redes sociales, el mandatario sostuvo que el dato “no nos gusta ya que la inflación nos repugna”, aunque intentó relativizarlo señalando que existen “elementos duros” para explicar lo ocurrido.
En su mensaje, Milei buscó llevar tranquilidad hacia adelante al afirmar que espera que “a futuro la inflación retorne a su sendero decreciente”. Sin embargo, la declaración dejó en evidencia las dificultades del oficialismo para sostener la narrativa de desaceleración en un contexto de tensiones económicas.
Por su parte, el ministro de Economía Luis Caputo también se expresó sobre el dato y destacó que el IPC mostró variaciones diferenciadas en sus componentes, con subas del 3,2% en la inflación núcleo, 5,1% en regulados y 1% en estacionales. Además, remarcó una “fuerte desaceleración” en algunos rubros sensibles.
El reconocimiento oficial se produjo en un clima de creciente debate sobre el impacto del ajuste y la evolución del tipo de cambio, donde la inflación vuelve a ocupar el centro de la escena. Con este escenario, el Gobierno enfrenta el desafío de sostener expectativas mientras los precios siguen marcando el pulso de la economía cotidiana.