En ese contexto internacional más favorable, los bonos en dólares registran subas de hasta 1,2%, con el Global 2041 a la cabeza, lo que empuja una baja del riesgo país del 2,1%, ubicándose en 517 puntos básicos. El movimiento acompaña la tendencia de otros emergentes, en medio de expectativas por una salida diplomática en Medio Oriente, aunque el escenario sigue atravesado por tensiones geopolíticas y presión sobre los precios del petróleo.
Sin embargo, ese alivio financiero no se traslada al segmento accionario. Los ADRs argentinos operan con mayoría de bajas en Wall Street, con caídas de hasta 4,5% lideradas por empresas energéticas como Transportadora de Gas del Sur, YPF y Central Puerto. A nivel local, el S&P Merval también registra pérdidas, reflejando la fragilidad del mercado frente a la incertidumbre económica.
En el plano doméstico, la atención se concentra en la inflación, cuyo dato de marzo se espera por encima del 3%, según anticipó el propio ministro de Economía. “Las tasas de interés ya están bajando, entramos en un proceso virtuoso”, afirmó, en un intento de sostener expectativas positivas en un contexto todavía inestable.
A pesar del discurso oficial, analistas advierten que el impacto de los costos energéticos y la volatilidad global podrían trasladarse a precios, afectando la actividad. En paralelo, el Gobierno busca avanzar con el FMI en la segunda revisión del acuerdo, con la expectativa de destrabar un desembolso cercano a los 1.000 millones de dólares, clave para sostener el frente financiero en el corto plazo.