04.04.2026 / Fertilizantes, YPF y la guerra

La guerra en Irán disparó el precio de los fertilizantes: Argentina vendió Profertil meses antes del shock

La escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán disparó el precio del petróleo y del gas, encareciendo hasta 40% los fertilizantes y duplicando el costo del trigo necesario para producir urea. En ese contexto, el gobierno de Javier Milei avanzó con la venta de la participación de YPF en Profertil, el mayor productor regional.



La guerra entre Estados Unidos e Israel e Irán desencadenó una crisis en los mercados globales de insumos agrícolas que llegó directamente al campo argentino. El conflicto en Medio Oriente dañó plantas de gas en Qatar, Emiratos Árabes e Irán, alteró la logística global y ya elevó más del 50% el precio de la urea, por ejemplo, insumo clave para la campaña fina de trigo.

El shock llega semanas después de que Argentina se desprendiera del activo que le habría permitido amortiguar, al menos parcialmente, el impacto de este encarecimiento. La petrolera estatal YPF se desprendió del 50% que tenía en Profertil, la mayor productora de fertilizantes de Argentina y Sudamérica, en una operación que junto con la venta previa de Nutrien totalizó aproximadamente 1.200 millones de dólares.

Profertil produce cerca de 1,3 millones de toneladas de urea por año y abastece el 60% del consumo nacional de ese insumo, además de 790.000 toneladas anuales de amoníaco. Su planta está ubicada en el polo petroquímico de Bahía Blanca, con acceso directo al gas de Vaca Muerta.

La operación estuvo cruzada por un escándalo: Daniel González, secretario de Coordinación de Energía y hombre de confianza del ministro Luis "Toto" Caputo, era parte del directorio de Adecoagro desde 2014, lo que al ser funcionario del Ministerio de Economía lo ubicaba de los dos lados del mostrador. González renunció al directorio de Adecoagro el 3 de noviembre de 2025, once años después de su ingreso a la empresa y en pleno proceso de compra del paquete accionario. 

Así las cosas, Adecoagro se embolsó un negocio millonario que otorgaba elevados ingresos a YPF y pasó a concentrar el 90% del mercado. En contrapartida, la compañía perdió una fuente de ingresos y un actor clave en un contexto de aumentos de precios de los fertilizantes a nivel mundial.

El argumento oficial y lo que quedó afuera

Desde YPF, la venta de Profertil se enmarcó en el Plan 4x4, que prioriza la reasignación de capital hacia activos estratégicos: "Esta operación le permite a la compañía continuar enfocándose en su negocio estratégico, como es el desarrollo de Vaca Muerta", señaló la empresa en su comunicado. Lo que la justificación oficial no incluyó es que Profertil era, en sí misma, un activo rentable y estratégico: transformaba gas argentino - el mismo que YPF extrae - en urea para el agro, con acceso al insumo a precio local, sin depender del mercado internacional.

Según reveló el titular de YPF, Horacio Marín, la venta de la participación en Profertil no respondió sólo a una estrategia de desinversión sino a la necesidad de sostener el precio del crudo en un contexto de caída de la demanda interna. La operación, que implicó desprenderse del principal productor de fertilizantes del país, buscó evitar un exceso de oferta que presionara a la baja el valor del petróleo, aun cuando eso suponga resignar capacidad local en un insumo clave para la producción agrícola. Durante la etapa en que YPF era socia de la compañía, se diseñó un proyecto de expansión que contemplaba la construcción de una segunda planta de urea para duplicar la capacidad productiva y reducir estructuralmente la dependencia de importaciones. La ingeniería técnica del proyecto ya había sido desarrollada y validada, pero nunca llegó a materializarse por restricciones financieras y falta de acceso al crédito. 

Ahora, ese proyecto quedó en manos privadas. El CEO de Adecoagro, Mariano Bosch, confirmó que evalúa avanzar con una ampliación de la planta que podría implicar una inversión de entre 1.500 y 2.000 millones de dólares para duplicar la capacidad productiva del complejo de Bahía Blanca. La expansión, si se concreta, potenciaría la oferta regional de urea precisamente en el momento en que la guerra en el Golfo vuelve a hacer evidente cuán vulnerable es la Argentina a los precios internacionales de los insumos agrícolas.