Según trascendió de fuentes parlamentarias, los senadores que hasta noviembre percibían alrededor de 10,2 millones de pesos pasarán a cobrar más de 11 millones en bruto durante marzo y cerca de 11,5 millones en mayo. La suba responde al mecanismo vigente que acopla sus remuneraciones a los aumentos salariales que negocian los gremios del Congreso.
El acuerdo firmado entre las autoridades legislativas y los sindicatos estableció un incremento progresivo del 12,5% acumulado entre diciembre y mayo. La actualización contempla aumentos retroactivos del 2% en diciembre, 2,5% en enero y 2,2% en febrero, además de nuevos ajustes previstos para los meses siguientes.
El sistema de cálculo se basa en módulos salariales: los senadores perciben 2.500 por dieta, 1.000 por gastos de representación y 500 por desarraigo, un adicional que no cobran quienes residen en la Ciudad de Buenos Aires ni algunos legisladores que optaron por otros beneficios previsionales.
La actualización salarial reavivó cuestionamientos políticos y sociales sobre los ingresos del Congreso, especialmente en contraste con la situación económica general. Mientras tanto, los gremios legislativos aclararon que el acuerdo constituye apenas “un alivio” y señalaron que continuará la negociación para recomponer el poder adquisitivo del personal.