Según informó la Agencia Noticias Argentinas, la decisión se conoció tras la captura de Nicolás Maduro y la posterior intervención militar estadounidense en territorio venezolano. Trump sostuvo que, a partir de ese escenario, la influencia cubana en Caracas quedó anulada y que la protección militar norteamericana vuelve innecesaria cualquier acuerdo previo entre ambos países.
El jefe de la Casa Blanca afirmó que durante años Cuba garantizó servicios de seguridad a los últimos gobiernos venezolanos a cambio de crudo, una relación que describió como un esquema de extorsión. En ese sentido, aseguró que esa etapa llegó a su fin y que gran parte de los agentes cubanos en Venezuela ya no cumplen funciones tras los ataques de la semana pasada.
Además del bloqueo energético, Trump lanzó un ultimátum político a la administración cubana al instarla a alcanzar un acuerdo “antes de que sea demasiado tarde”. Reafirmó que Estados Unidos protegerá a Venezuela con “el ejército más poderoso del mundo”, para impedir que sus recursos vuelvan a ser destinados a la isla.
La medida significó un nuevo golpe para la economía cubana, fuertemente dependiente del petróleo venezolano para sostener la generación eléctrica y el consumo interno. En clave regional, la ofensiva de Trump volvió a marcar una estrategia de presión máxima sobre los gobiernos no alineados, en un contexto de creciente militarización y endurecimiento del bloqueo.