
“Es un salto en la conflictividad”. Así definió un importante dirigente territorial del peronismo lo que ocurrirá el próximo martes 12: organizaciones sociales ligadas al kirchnerismo y a la izquierda tienen en agenda bloquear los principales accesos a la Capital Federal y cortar rutas en distintos puntos del país. A tres meses de asumido Javier Milei, se trata de la primera protesta con esas características contra el ajuste en la política social por parte del Gobierno. Se esperan piquetes durante unas diez horas, por lo que Patricia Bullrich seguramente activará su protocolo represivo.
El corte principal será en el simbólico puente Pueyrredón, pero el mapa de protestas alrededor de CABA contempla también el acceso a Liniers desde el conurbano bonaerense, el cruce de la Ruta 3 con la avenida General Paz, y la autopista La Plata, entre otros. No habría movilización en el microcentro porteño, luego de varias manifestaciones en las inmediaciones del ministerio de Capital Humano en la avenida 9 de Julio y hasta en la Plaza de Mayo.
Detrás de los cortes estarán las banderas de la UTEP –que nuclea a todas las organizaciones peronistas– y el Frente de Lucha Piquetero –con el Polo Obrero a la cabeza–, una demostración de cómo se está forjando una malla entre las organizaciones de base para resistir la “motosierra” mileísta. Pero también hay contactos subterráneos que alcanzan a la CGT, al gobernador Axel Kicillof, Sergio Massa, Cristina Fernández de Kirchner –con menos intensidad– y hasta al diputado radical Facundo Manes.
La crisis solo atina a escalar Barrios de Pie, que conduce Daniel “Chucky” Menéndez, quiere juntar un millón de firmas durante todo el mes próximo para exigir al Congreso una nueva ley de emergencia alimentaria. En paralelo la agrupación está organizando una “marcha federal contra el hambre” que culmine en Córdoba el 25 de mayo, momento en el que Milei quiere firmar con los gobernadores el pomposo Pacto de Mayo. Habría hacia la capital cordobesa movilizaciones paralelas desde Buenos Aires, La Quiaca, Ushuaia y Mendoza. Además se está comenzando a diseñar una “contracumbre” peronista en La Docta.
Nicolás Caropresi, del MTE que conduce Juan Grabois, le puso duras palabras a la situación de absoluta falta de sensibilidad social del Gobierno: “Hemos hablado, hemos suplicado, hemos exigido por todas las vías posibles inventadas para la comunicación entre seres humanos buscar una salida a una crisis que se está desarrollando al filo del abismo en muchos distritos de nuestro país. Hay gente que antes comía tres veces en el comedor del barrio y ahora ya solo come dos”. “Hay gente que nunca fue a una olla yendo ahora a pedir un plato de comida para su familia. A los compañeros de cooperativas los han dejado de un día para el otro sin un pedazo de su salario, no les pagaron el bono y no le aumentaron un peso sus ingresos. Y amenazan con dejar sin financiamiento las obras que daban luz y agua potable a los barrios populares”, protestó ante el medio DiarioAR.
En este sentido la provincia de Buenos Aires funciona como una suerte de “contención” peronista frente al ajuste libertario. A su modo, lo explicitó Kicillof cuando inauguró las sesiones ordinarias de la Legislatura en La Plata. Habló de “un gobierno protector”. En los hechos analiza incorporar a los referentes de las organizaciones sociales a su gabinete. Uno que suena es Menéndez para la subsecretaría de Economía Social, bajo el ala de Andrés “Cuervo” Larroque, ministro de Desarrollo de la Comunidad.